Buenos Momentos en Extremadura

                                                                                                         Por Rilwan Babajide

La semana pasada fuimos a Extremadura, una región tan diversa en historia como pequeña en magnitud. Visitamos Mérida, Cáceres, Trujillo y Guadalupe, cuatro ciudades muy diferentes, separadas por un viaje de menos de dos horas en nuestro autobús grande y muy verde.

Nuestra primera parada fue Mérida, quizás la ciudad más grande de las cuatro, aunque, todavía pequeña en mi opinión. Quedamos en el hotel Nova Roma, en el centro de la ciudad, cuyas habitaciones eran bastante grandes, cuyos baños eran bastante buenos, pero cuyo talón de Aquiles era el wi-fi que funcionaba a paso de tortuga. Apenas andaban nuestros ordenadores y móviles, y para jóvenes de la edad tecnológica como nosotros esto fue un desastre. Bueno, pero al final la vida continua, ¿no?

RomanoDe verdad Mérida fue una ciudad que disfruté mucho. No sabía que Roma había tenido tanta influencia en la cultura española. La parte favorita de nuestra estancia en la ciudad fue la visita al teatro y al anfiteatro romanos, en que había todo tipo de espectáculos, cuando Mérida era una provincia romana. En esa época la ciudad tenía 30.000 habitantes. El teatro era donde pasaban obras para la clase alta–con espacio para 6.000 personas–y era mucho más exclusivo que el anfiteatro que tenía espacio para 30.000 espectadores. Cuando estábamos en el teatro Jordan, uno de los chicos del programa, nos presentó en voz alta en la gran plataforma un chiste muy gracioso. En el anfiteatro había luchas de gladiadores y animales feroces, que personalmente no me gustan, aunque, claro que hoy día no los hay. Era interesante y un poco extraño estar de pie en la misma tierra en que ocurrieron esas luchas y sobre la que cayeron muertas tantas personas.

Teatro de MéridaTeatro de Mérida

Por la noche Mérida era una ciudad….interesante. No entiendo por qué, pero la mayoría de las personas que vimos por la noche eran o adultos o chicos de colegio—muchos, muchos chicos de colegio. Como la ciudad es un poco pequeña no había muchas discotecas, así que la primera noche fuimos a un bar de karaoke y cantamos sólo canciones americanas ¡los buenos estudiantes de español que somos! Después fuimos a un bar donde se bailaba salsa y en el que toda la gente sabía bailar muy bien. Y al final fuimos a una discoteca cuyo nombre no puedo recordar.

El segundo día fuimos a Cáceres, una ciudad medieval llena de iglesias y palacios, conectada íntimamente con la conquista del Nuevo Mundo. Visitamos muchos lugares interesantes, entre los cuales el Aljibe árabe donde se conservaba el agua en caso de un ataque. Para el almuerzo comimos a un restaurante con muchos platos muy diversos y muchísima comida. Yo siempre aprecio cuando un restaurante me da mucha comida.

Después fuimos a Trujillo, donde nacieron varios de los conquistadores de las Américas, como Hernán Cortés, que tiene muchos palacios allí. También visitamos allí un castillo medieval muy interesante. Finalmente, el último día fuimos a Guadalupe a visitar el monasterio de la Virgen de Guadalupe. Esto sí que me impresionó muchísimo. Desde el exterior el monasterio parece asombroso y muy bello y al entrar era aun mejor. A los monjes no se les permitía salir del monasterio y por eso tenían adentro todo lo que necesitaban, desde un jardín para plantar verduras hasta una sala de medicina. Pero quizás la más impresionante era la cantidad de riqueza que el monasterio tenía. Desde la ropa de los monjes hasta las joyas del monasterio, en Guadalupe todo era impresionante. Adentro no se podía tomar fotos y así que sólo tengo una foto del exterior.

En fin, este fue el viaje que yo más disfruté y ya estoy emocionado para el próximo.

Monasterio de GuadalupeFachada del Monasterio de Guadalupe

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