Viaje a Rioja y al País Vasco

Por Lauren Glinton

Si le dijeras a alguien que vas a España por cinco meses, seguro que te diría: “Pues prueba el vino y visita los museos!” Un país histórico con una cultura muy de comida, España tiene algunos de los museos más famosos de Europa y además produce el mejor vino del mundo. (Y del jamón, ¡ni hablar!) En realidad, el vino y el arte son dos facetas importantísimas de la cultura española.

Como ya he dicho en mi blog sobre Granada, durante la tarde o las horas de tapas es típico pedir una copa de vino. No puedo recordar cuantas clases de vino he tomado durante los últimos tres meses pero cada una ha estado buenísima. Pero sin duda, la clase del vino más sabroso fue la de Ysios. Durante nuestra última excursión a La Rioja y al País Vasco, tuvimos una visita a las bodegas Ysios.

Ysios La bodega Ysios, construida por el arquitecto Santiago Calatrava

 Empezamos la visita donde se guardan las uvas para fermentarlas. Se traen las uvas de la tierra a la fabrica, separadas por su clase. Cada clase de uva pasa por una maquina que elige las mejores uvas de cada racimo, aquellas que no son ni demasiado suaves ni demasiado duras. Después, las uvas pasan a depósitos para la fermentación. Cuando ya se hayan fermentado y tienen el sabor optimo, el vino producido por todas las clases de uvas se mezcla. Pero este vino mezclado todavía no se mete en botellas; se mete en barriles de madera.

La bodega, según la ley, no puede meter el vino en botellas hasta que se haya quedado en barriles por tres años. Se cree que la madera le da un sabor único. Además, esto permite el envejecimiento del vino. Después de los tres años, se mete el vino en botellas. El nombre de este vino, Ysios, rinde homenaje a la diosa griega, Isis, que supervisaba la conversión de las uvas al vino. De manera interesante, el nombre no es simplemente “Isis” sino Ysios porque el “Y” se parece a una copa de vino. Las bodegas Ysios exportan su vino a los Estados Unidos, a Suiza y, por supuesto, a toda España.

Barriles

Barriles llenos de vino

 Desde que llegamos a España, hemos visitado entre otros el Museo del Prado y el Museo Thyssen en Madrid, además del Museo Nacional de Arte Romano en Mérida, y durante esta excursión a La Rioja y el País Vasco, fuimos al Museo Guggenheim de Bilbao.

El Museo Guggenheim atrae más de un millón de visitantes cada año y se considera una de las obras arquitectónicas más importantes del país. El museo fue diseñado por Frank Gehry y construido por el grupo Ferrovial. Situado al lado del puerto de Bilbao, Gehry diseñó el museo que se pareciera a un barco desde la proa. Antes, el puerto de Bilbao era verdaderamente un lugar decrépito, aunque era el recurso principal de ingreso para la ciudad, por su cargo por flete, su comercio, etc. Cuando, en 1997, se instaló el museo, la ciudad se convirtió en un importante centro cultural. Esto resultó también en la construcción de un puente que facilitaría la transportación al museo. De manera interesante, desde arriba, el museo se parece a una flor. Este juego con la apariencia es característico de Gehry, quien construyó el museo para que se viera el exterior desde el interior.

Guggenheim

El Museo Guggenheim de Bilbao

Dentro del museo, había exposiciones muy chulas: una sobre la ansiedad y la claustrofobia, una que criticaba el estado de las relaciones sociales en los Estados Unidos y otra que consistía de numerosas cartas escritas por un autor a sus amigos. El Museo Guggenheim es, ciertamente, un museo de arte contemporáneo. A diferencia del arte que está en el Museo del Prado, por ejemplo, el arte de Guggenheim es colorido y no está limitado a cuadros. Hay instalaciones, materiales visuales, videos y mucho más. No podíamos sacar fotos del arte pero no podemos olvidar esta visita al Museo Guggenheim porque el titanio y el vidrio crearon una experiencia única que nos recordaba de la importancia de arquitectura como una principal forma de arte.

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