No perdáis vuestras costumbres deportistas

Nicholas Miceli

Cuando pensaba en venir a Madrid, sólo imaginaba jugar al fútbol y no practicar mis propios deportes: hockey y béisbol, que practico en Wesleyan. Quería jugar sólo al fútbol aquí, pero al principio no estaba jugando tanto como quería, por viajes, el tiempo, el inicio tardío de  la liga de fútbol universitaria, los deberes, etc.

Poco a poco, empecé a entender la cantidad de deportes fuera del mundo del fútbol que hay en Madrid. Esta toma de conciencia empezó en el viaje del aeropuerto a mi piso madrileño, cuando vi casi la misma cantidad de pistas de baloncesto que las de fútbol de sala por ambos lados de la autopista. Me di cuenta de la popularidad del baloncesto cuando empezó el torneo de EuroBasket, que España (eventualmente) ganó y durante el cual siempre veía bares lleno de gente mirando los partidos por las calles.

A consecuencia de estos pensamientos, me sorprendió mucho ver a un dominicano llevando una gorra de los Orioles, Nito Tusén, en el Retiro. Estaba tirando el balón con otro jugador de nuestro equipo universitario de Wesleyan y nos pusimos a hablar sobre nuestra conexión con el béisbol. Él nos habló de su equipo dominicano y el hecho de que practican todas las semanas, de lunes a viernes, jugando partidos los sábados. Nos dijo que podríamos jugar con ellos cuando quisiéramos. Finalmente, fuimos ayer, el 7 de noviembre, cuando estábamos a 20 grados (Celsius). Hablé mucho con “mis hermanos, de otro color de piel,” la manera en que Nito nos describió a uno de sus amigos. También hablamos sobre su equipo, su experiencia cuando aterrizó en  Madrid y descubrió que había béisbol aquí. En cuanto llegué al campo, sentí los mismos sentimientos que él: como “cumplir un sueño” de encontrar el propio deporte, tan lejos del hogar y en un lugar que no se asocia con ese deporte.

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(Nito Tusén a mi derecha, yo, José Raúl Molbán, que ha jugado con los Blue Jays en la MLB, y Johnny Sánchez que ha jugado con los Piratas en la MLB)

Nito me contó su historia del béisbol en Madrid, con una sonrisa de oreja a oreja. Él trabaja como cocinero en el barrio de Villaverde, todavía en la ciudad de Madrid, justo al norte de Getafe. Se trasladó desde Santo Domingo en la República Dominicana a Madrid recientemente. Un día, durante su descanso en el trabajo, vio un chico con un guante de béisbol entrando al parque de su barrio, el Parque Plata y Castañar. Después de hablar un rato con este chico, Nito conoció a los otros veinte dominicanos que practicaban el béisbol allí. Esto fue hace 5 años. Ahora su equipo tiene unos 40 jugadores regulares. Fue en el momento de encontrar el béisbol en esta ciudad todavía extraña, cuando Nito se sintió por primera vez en casa en Madrid.

Desde entonces, lograron alquilar su propio campo en aquel parque, directamente del ayuntamiento de Madrid. Anteriormente era un campo de fútbol y ahora lo cuidan y usan ellos diariamente. También alquilan un campo en el Estadio Olímpico de Madrid donde juegan con otros equipos de cubanos, venezolanos, etc. Los jugadores son ex-jugadores profesionales dominicanos de la liga en los Estados Unidos, que trabajan como entrenadores, junto con Nito para los más jóvenes y unas promesas que buscan la oportunidad de jugar en los niveles más altos. Como ejemplo, el chico con el que jugaba antes de empezar, Darían Méndez, justo vino de Santo Domingo hacía sólo 5 días cuando hablé con él para ser evaluado por un entrenador de béisbol. Tiene 21 años como yo y el talento para llegar lejos en nuestro deporte, especialmente por el hecho de que es un pitcher zurdo que puede alcanzar el nivel de 90 con mucho movimiento. En cuanto a su plan, él vino a Madrid para entrenar con los otros dominicanos y para ser evaluado por los entrenadores de los niveles más altos.

Sobre el ambiente del equipo mismo, fue evidente que ellos se comportan como una familia en cuanto a la manera en que se relacionan entre sí, bromeando y riéndose, junto con la seriedad con la que juegan. Este comportamiento, incluso durante los entrenamientos, son como un espectáculo para todas las familias de los jugadores. También tienen la costumbre de hacer picnics con su propia comida dominicana después de jugar, a los que también me invitaron después de entrenar. Quiero compartir esta historia con vosotros para haceros ver que si tenéis un deporte que practicáis y creéis que no está en Madrid preguntad y tratad de buscarlo. Madrid es una ciudad rica en cultura. Sus habitantes extranjeros mantienen sus deportes. Por ello os recomiendo que intentéis seguir jugando y practicando vuestro deporte aquí en Madrid, porque hay muchas posibilidades con buenos equipos.

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(La mitad del equipo dominicano, en su propio campo, con

Darían Méndez directamente detrás de mí )

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