Taberna El Sur: más que un garito

Jacob Sottak

Después de un breve paseo por las calles estrechas de Lavapiés, cerca de la parada de metro Antón Martín, encontramos un garito modesto que se llama la Taberna el Sur. Mi madre española me había recomendado esta taberna la primera semana de mi estancia en Madrid, porque era el sitio preferido de su anterior estudiante. Este último era el ojito derecho de mis padres españoles, por lo que yo sentía que estaba viviendo bajo su sombra. Es por esto que, mientras caminaba con Lucy (una compañera del programa) por aquel tortuoso camino, estaba predispuesto a pensar que el lugar me iba a resultar desagradable.

Cuando llegamos, no era nada espectacular; parecía un antro bastante normal, pero tenía un carisma innegable. Además, los tres empleados nos dieron una afectuosa bienvenida. Lucy y yo nos sentamos en el bar a la espera de una mesa libre mientras que nos buscaba otra compañera, Carmen. Alrededor de nosotros, por la primera vez este cuatrimestre, había exclusivamente españoles. Entonces pedimos un cóctel. No estaba acostumbrado a pedir bebidas alcohólicas en un bar, pues en nuestro país, según el estado, es algo prohibido para menores de 21 años. A pesar de esto sabíamos que los cócteles eran caseros, frescos, y muy bien de precio. Además la comida era genial; las croquetas y las patatas bravas estaban tan buenas como en cualquier otro sitio que hubiera probado. Por otro lado, la ropa vieja resaltaba el carácter autentico del lugar y me recordaba a mi tía cubana.

No teníamos la intención de convertirnos en clientes habituales de la Taberna el Sur, pero en las semanas siguientes, cuando nos planteábamos dónde cenar o tomar algunas tapas, siempre acabábamos eligiendo nuestra taberna. Los empleados disfrutaban mucho siempre que íbamos, o, por lo menos, eso es lo que nos parecía. Llegados a un punto, resultaba evidente que los camareros estaban colados por Carmen, ya que siempre nos preguntaban si ella iba a venir. Siempre que lo hacía,  le invitaban a bebidas especiales. Como anécdota he de decir que una vez un camarero le propuso matrimonio a Carmen…. El día de su cumpleaños fue muy divertido porque toda la taberna se unió para cantarle el cumpleaños feliz. Uno tocaba la guitarra mientras otros dos competían entre ellos para ver quién cantaba mejor y más fuerte. La verdad es que Lucy y yo empezamos a aburrirnos al ver que solamente le hacían caso a ella.

Para nosotros, la Taberna el Sur es el sitio perfecto para traer amigos o familiares que estén visitando Madrid. Hemos repetido cada vez que teníamos visitantes. Es verdad que en Madrid existen sitios donde puedes encontrar una mejor comida y un ambiente más sofisticado, pero la Taberna del Sur te encandila por tratarse de un sitio donde realmente te sientes a gusto. Por esta razón, siempre llevamos a nuestros amigos a la Taberna, porque es una metáfora de nuestra experiencia en el extranjero. Vivir en Madrid no es siempre sinónimo de lujo o glamur, ya que ésta no es la principal característica de nuestra Taberna preferida. Lo que realmente nos atrae es la calidez de las personas que están allí y el buen rollo que hay. Por este motivo, podemos considerarnos miembros de la familia que se reúne en la Taberna. El día que regrese a Madrid en un futuro, apuesto que mi primera comida la tomaré en la taberna nuestra.

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