Por Kate Marriott
El único aspecto del programa Wesleyan/Vassar en Madrid que me decepcionó fue la ausencia de un programa académico de artes visuales en la UC3M. Dado que mi grado en Wesleyan es en el Colegio de Estudios Sociales y este semestre podía tomar cualquier clase en cualquier área académica, quería enfocarme en mi pasión por pintar durante mi tiempo en Madrid (junto con mis estudios de español, claro). Lo que inicialmente me pareció una decepción, se convirtió en una bendición disfrazada: buscando otros métodos de crear arte, encontré El Estudio, una Escuela de Arte, Dibujo, y Pintura en el barrio de Las Letras.
El Estudio es un espacio en el que gente madrileña se reúne para practicar artes visuales. Está compuesto de tres espacios para pintar o dibujar, y una habitación para limpiar los materiales al final de cada clase. Los estudiantes comprenden un grupo de edades muy diversas; hay desde alumnos universitarios hasta personas jubiladas. Por esto, también hay una gama de experiencias muy amplia, ya que los estudiantes pueden pintar y dibujar las composiciones que ellos eligen. Durante mi tiempo tomando clases allí, he observado la creación de pinturas abstractas, paisajes detallados, y retratos llenos de sentido por losvínculos que los artistas tienen con los sujetos que pintan (sus hijos, maridos, padres…).
Al haber diversos niveles de experiencia, la manera de instrucción era diferente a todas las clases de arteque he tomado en el pasado. Al principio de las clases, el profesor me pidió mostrarle mis obras pasadas. Después de verlas, hablar conmigo sobre mis objetivos artísticos, y mirarme pintando directamente, él sabía cómo enfocar su consejo y sus críticas hacia mis obras y metas artísticas. Mi relación con él me permitió expandir mi conocimiento de Madrid y su cultura de las artes visuales. Después de un día de clase en el estudio,él me recomendó visitar dos galerías en Madrid con obras de arte y artistas que él pensaba que me inspirarían. Fui a los dos sitios, encontré arte que me motivaba por sus composiciones, formas, y colores, y conocí mejor una parte de Madrid (Lavapiés) que no conocía antes.
Después de empezar mi experiencia en El Estudio, se convirtió en un espacio de comunidad y aprendizaje que me hacía sentir paz, alegría, y concentración cada miércoles. El Estudio era a la vez un sitio en que yo podíaconocer mejor la cultura, arte, y gente española, mientras continuaba haciendo algo muy familiar. Si tienes interés en las artes visuales, yo te recomiendo que consideres apuntarte a este Estudio en el barrio de Las Letras. Si tienes algunaduda o pregunta, envíame un correo electrónico: kmarriott@wesleyan.edu.


