Madrid y España a través de las “misiones secundarias”

Por Tara Pandey

Cuando llegué a Madrid, me sentí abrumada. Después de dos semanas de orientación en Granada, pensé que estaría lista para volver a mi rutina, pero pronto me di cuenta de que no podía recrear mi horario de casa. Todo lo que daba por sentado, conducir un coche, la cocina, la decoración de mi cuarto, había quedado atrás. Tomé tiempo para acostumbrarme y crear nuevas rutinas, pero eventualmente entendí que vivir en Madrid significaba aceptar la incertidumbre en lugar de evitarla.

Mi amiga Julia me habló de las “misiones secundarias”, un término de videojuegos que describe actividades espontáneas fuera de la rutina diaria. Para mí, una misión secundaria se convirtió en cualquier experiencia que me sacara de mi zona de confort. Madrid terminó siendo el lugar perfecto para ello. Siempre sentía que había algo nuevo por descubrir, y poco a poco dejé de intentar seguir la misma rutina que tenía en Wesleyan.

Aquí tienes algunas herramientas que me han resultado muy útiles para las misiones secundarias:

  1. El programa: El programa también fomenta estas experiencias, incluso económicamente. A través de las actividades y recomendaciones de los directores,

terminé asistiendo a una clase de escalada y a un concierto de reguetón, dos cosas (gratis) que probablemente no habría hecho por mi cuenta. Además, los monitores siempre enviaban recomendaciones y actividades en el grupo de chat. Una de las experiencias más memorables fue un desfile de moda recomendado por un monitor. El acto final incluyó una reflexión política sobre Madrid y su historia a través de un estilo de moda distinto, acompañada de una procesión musical muy emotiva que incluso hizo que una persona del público rompiera a llorar. Gracias también a la asignación de comida, pude probar distintos restaurantes y barrios de Madrid. Uno de mis favoritos fue THIOSSANE, un restaurante senegalés en Lavapiés, donde no solo descubrí comida nueva, sino también conversaciones sobre la experiencia de la comunidad senegalesa en Madrid.

El desfile de moda durante la “fashion week” en Madrid: Evade House Maneva Show

Una clase de escalada en el gimnasio Sputnik Chamberí

  1. GetYourGuide: Gracias a aplicaciones como GetYourGuide, empecé a probar actividades espontáneas fuera de mi rutina. Desde una clase de yoga en El Retiro hasta un pequeño espectáculo de comedia, estas experiencias me obligaron a enfrentar mi vergüenza y salir de mi zona de confort. Poco a poco, me ayudaron a sentirme más segura explorando Madrid.
  1. Recomendaciones de gente: Aunque las redes sociales pueden ser útiles, a veces las recomendaciones resultan engañosas. Descubrí que las mejores recomendaciones venían de personas reales, especialmente locales o antiguos estudiantes del programa. Gracias a ellas, encontré lugares como la Gatoteca, un café con gatos cerca de Sol. Incluso, durante una llamada de networking, un antiguo alumno del programa me envió una lista de sitios que terminaron convirtiéndose en algunos de mis favoritos en Madrid.
  1. Google Maps: Cuando llegué aquí me di cuenta rápidamente de que Google Maps se usa mucho más que Apple Maps. Me encanta la característica de guardar lugares. Tengo una lista de cosas que “Quiero ir”, a la que estoy añadiendo constantemente lugares. También, tengo una lista de cafés en los que puedo estudiar, uno por cada día de vacaciones. Puedes cambiar la lista con tus amigas también para colaborar o simplemente dar ideas. Nunca me aburría, siempre sentí que había más por hacer y explorar, mi álbum de Google Maps de “Quiero hacer” estaba a rebosar.
  1. Para y huele las rosas: A veces algunas de mis misiones secundarias favoritas fueron espontáneas. Especialmente cuando el tiempo estaba bien, disfrutaba caminando hasta algún lugar siempre que podía haciendo paradas por el camino. Si no era posible, tomaba el metro, pero paraba unas paradas antes de mi destino y caminaba el resto del trayecto. Descubrí algunos de mis restaurantes favoritos, cafés, y tiendas de esta manera.
  1. Viajes de un día: ¿A quién no le gusta un viaje a la playa? Descubrí que los viajes de fin de semana me dejaron agotada y sin preparación para la semana. Si tienes un fin de semana libre, recomendaría los viajes de un día. Hay lugares muy bonitos en España que solo toman unas pocas horas de viaje en autobús o tren (Segovia, Toledo, Cuenca, Alicante).

Segovia

A través de mis misiones secundarias, me di cuenta de que puedes experimentar Madrid fuera de actividades que son consideradas “culturales”. La ciudad es muy vibrante y los lugareños experimentan esto de muchas maneras diferentes. Estas misiones secundarias son formas de experimentar partes ocultas o menos conocidas de la ciudad, que permanecen igualmente integrales a la cultura madrileña.

Estas experiencias no solo me ayudaron a conocer Madrid, sino también a sentirme más independiente y abierta a lo desconocido. Poco a poco, dejé de intentar recrear mi rutina de casa y empecé a disfrutar la inestabilidad.

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Carnaval en España

Por Jasper Selwood

Cuando llegué a Tossa de Mar, un pueblo en la Costa Brava, esperaba un pueblito dormido, donde podría ver la arquitectura medieval y hacer senderismo cerca del océano.

Era el día de San Valentín, y me estaba quedando en Barcelona solo.

Había decidido ir a ver otra parte de la región por el día. La primera cosa peculiar que vi fue un grupo de gente disfrazada de hojas de marihuana, montando en bicicleta. Me sorprendió mucho, pero continúe explorando el pueblo, incluyendo una torres y paredes bellísimas. Encontré un restaurante de arepas para desayunar. Estaba esperando mi comida cuando oí el sonido familiar de Bad Bunny, venía de la calle, a volumen alto.

Segundos después, una muchedumbre enorme apareció en frente del restaurante, todos disfrazados. La gente empezó a entrar al restaurante, y en cuestión de minutos, el sitio, antes vacío, a excepción de mí, estaba completamente lleno. Había gente disfrazada de Stranger Things, doctores, esqueletos y todo lo demás que uno se pueda imaginar.

“¿Halloween en febrero?” estaba pensando. Las personas estaban tomando cervezas y comiendo los aperitivos gratis que había puesto el restaurante al frente. Fui fuera del restaurante para ver la escena. Era lo que parecía. Cientos de personas, y en el medio, un camión de plataforma con un hombre en traje rosado, animando a la multitud. Finalmente pregunte a la camarera: “¿Qué es esto?”. “Carnaval”, me respondió ella. “Ocurre cada año”. En mi mente era un evento solo en Brasil; no me di cuenta de que se celebraba en España. Más tarde, aprendí que el carnaval había sido ilegal durante los años de Franco, y fue parte de la represión de la cultura catalana. Me alegro mucho de que exista todavía. A pesar de que no es muy conocido fuera de España.

Después de diez o quince minutos, los aperitivos habían desaparecido y la multitud también. Estaba sentado en silencio otra vez, impresionado con la vida social vibrante que existía en un pueblo tan pequeño. La energía del evento se quedó conmigo el resto del día. Cuando vuelva a España, no puedo esperar ir a más carnavales. Algunos de los más importantes están en Cádiz, Tenerife, y Sitges, pero también, en el festivo en Tossa de Mar y otros pueblos pequeños es una expresión de la cultura regional muy fuerte y, en mi opinión, clave de ver.

Mi consejo es simplemente encontrar un pueblo que celebre el Carnaval e ir. Fue uno de los eventos más interesantes que vi en España.

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España en un coche

Por Will Luber

Una de las ventajas de un semestre de intercambio es la libertad para viajar a países nuevos.

Mientras muchos de mis amigos iban a lugares distintos, después de cinco meses en Madrid, yo pasaba la mayoría de mis vacaciones en España. Un gran beneficio del programa es que nos ofrece reembolsos por actividades culturales. Este aspecto me animó a organizar un viaje a través de España. Hubo gente que me dijo: “Solamente vas a estudiar en Europa una vez. Aprovecha la proximidad de países nuevos.” Sin embargo, por otro lado, solamente voy a estar estudiando en España una vez. Por esta razón, tenía curiosidad de explorar.

Así que planeé un viaje en coche por las vacaciones de Semana Santa. Mientras todo el mundo tenía planes diferentes, ir a Praga y a Marruecos, yo sabía que quería aprovechar el transcurso del programa. Además, nunca había visitado España antes de este semestre. Me importaba ver y aprender sobre todas sus partes. Tuve suerte de que a mis amigos les interesase la idea y quisieran unirse. Entonces, alquilamos un coche y condujimos desde Madrid a La Rioja, País Vasco, y Asturias durante seis días.

Hasta que hicimos el viaje, no era consciente de la variedad de paisajes que España tenía. Durante los paseos en coche, pudimos ver ovejas, vacas, pueblos antiguos, y el mar también. Mi parte favorita era que la libertad de un coche nos permitía cambiar nuestros planes y parar en sitios aleatorios. Éramos nómadas. Éramos el itinerario. 

Aunque estoy de acuerdo en que es emocionante viajar a lugares que están fuera de España, te aconsejo que recuerdes usar los recursos del programa y explorar el país que seleccionaste.

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Celebreak: como pude jugar fútbol en Madrid sin equipo ni contactos

Por Mauricio Mejía

El fútbol ha sido parte de mi vida desde que tengo memoria. Crecí jugando, y en Vassar sigo haciéndolo como parte del equipo universitario. Así que, cuando supe que iba a pasar un semestre en Madrid, una ciudad donde el fútbol no es un deporte sino casi una religión, lo primero que pensé fue: voy a jugar mucho.

Lo que no pensé fue que llegaría lesionado.

La lesión me tuvo fuera de la cancha durante meses. Meses viendo partidos desde el sofá, meses sin poder hacer lo que más me gusta. Cuando por fin me recuperé, a principios de abril, tenía ganas de volver a jugar, pero también tenía un problema real: estaba en una ciudad nueva. Sin equipo, sin conocer a nadie que jugara y sin saber cómo se entra en el mundo del fútbol aficionado en Madrid.

Porque resulta que no es fácil. Madrid es una ciudad apasionada por el fútbol, sí, pero ese fútbol está organizado. No hay canchas abiertas que no sean de pago por el centro. O sea, si no la alquilas con muchos amigos para jugar, es imposible.

Para entrenar solo tenía que encontrar una cancha de futsal en un parque, pero no es igual que jugar en grama. En Madrid hay ligas, hay clubes y hay grupos de amigos que llevan años reservando la misma cancha, el mismo día. Para alguien que llega de fuera, sin red, ni historial, encontrar una cancha gratis es casi imposible y alquilarla entre varios, sin conocer a nadie, más todavía.

Fue en ese momento cuando busqué por internet y descubrí “Celebreak”. La App funciona de manera muy sencilla: te registras y buscas partidos disponibles cerca de ti. Hay opciones 6v6 y 8v8 en distintos horarios y en canchas por toda la ciudad, en zonas como La Chopera o el Retiro. Solo tienes que unirte con un clic. Sin compromiso de temporada, sin tener que conocer a nadie, sin tener que organizar nada. Pagas entre 5 y 7 euros por partido y apareces a jugar.

El primer día, llegué con algo de nervios. No sabía cuál iba a ser el nivel, no sabía cómo iba a ser la gente. Pero desde el primer minuto, me sentí bien recibido. El nivel era bueno, gente que realmente sabe jugar, pero el ambiente era completamente relajado. Sin tensiones, sin egos, con las mismas ganas de simplemente disfrutar el partido que tenía yo.

Lo que más me sorprendió fue lo que pasó fuera de la cancha. En los descansos, después del partido, la conversación surgió sola: de la Liga, de los equipos de Madrid, de dónde más jugaban, qué recomendaban por la ciudad. Sin darme cuenta, ya tenía un par de contactos nuevos. Si un grupo te cae bien, puedes preguntarles cuándo

juegan normalmente y empezar a coincidir con ellos. No es solo una App para jugar, es una puerta de entrada a una red informal de gente joven, apasionada por el fútbol.

Y para practicar el español, no hay nada mejor. No es el español del aula, ni el de las conversaciones de cortesía con la familia anfitriona. Es el español que se habla cuando alguien hace un pase malo o cuando el árbitro pita algo discutible, con todo el vocabulario y el ritmo que no aparece en ningún libro de texto. Me di cuenta después del primer partido que estaba hablando y escuchando español durante dos horas sin pensar en ello, mientras hacía lo que más me gustaba. Verdaderamente, los deportes son una de las mejores maneras de aprender un idioma.

La flexibilidad es otro de sus grandes puntos. No hay cuota mensual, no hay lista de espera, no hay que comprar equipamiento especial. Tú eliges cuándo juegas según tu horario, tus exámenes, tus ganas. Si una semana no puedes, no pasa nada. Si tienes ganas de jugar dos veces, también. Para un estudiante de intercambio con el calendario lleno, eso vale mucho.

En definitiva: si el fútbol es parte de quién eres, no dejes que llegar a una ciudad nueva te lo quite. “Celebreak” es la forma más directa, barata y divertida de seguir jugando y, de paso, de conocer Madrid desde la cancha. Yo llegué lesionado, sin conocer a nadie, sin saber por dónde empezar. Y aun así lo encontré. Tú también puedes.

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Encontrando la naturaleza en una ciudad de piedra

Por Zoe Nagle

Soy una persona que explora la naturaleza en cualquier lugar donde me encuentro. Cuando salí de Wesleyan, estuve muy nerviosa porque ya no tenía espacios verdes en una ciudad tal como Madrid. Aunque Madrid tiene un parque maravilloso, muy conocido, llamado El Retiro, con muchos senderos por los que se puede caminar o correr cuando te apetezca, me parecía que este sería el único lugar para experimentar la naturaleza en medio de la ciudad.

En Wesleyan, hay muchas oportunidades para conectar con la naturaleza, si es una clase de senderismo de educación física o con un club como el de excursiones. Pensaba que Madrid no tendría un lugar para realizar actividades en plena naturaleza, como en Virginia, donde podía montar en bicicleta. Pues, cerca de mi casa en Virginia, hay muchos senderos por donde puedo pasear en  bicicleta, sobre todo durante el verano cuando el clima lo permite. Madrid es una ciudad muy seca y con una temperatura media; tiene un clima que funciona muy bien para montar bicicleta.

Es por ello que, cuando llegué a Madrid, quería hacer mi actividad favorita en un lugar similar a mi hogar.  Al principio de este camino, no encontré nada de este tipo que estuviese a la altura de mis deseos para explorar la naturaleza. Pensé en la idea de una membresía de un gimnasio cerca del piso de mi familia anfitriona porque el programa cubriría 30 euros por cada mes, pero quería encontrar un sitio de bicicleta.

Un día, me acordé de la parte gigante verde del mapa de Madrid. Ya me había enterado sobre la existencia de Casa de Campo, el parque al oeste de Madrid, pero no tenía ninguna idea de la existencia de los 94 kilómetros de senderos de bicicleta a través de todo el espacio verde. Empecé a investigar la situación para encontrar una bicicleta a un precio bajo y llevarla al parque. Eventualmente descubrí que el programa de la ciudad se llamaba BiciMAD.

BiciMAD es una red de bicicletas eléctricas (de modo de pedaleo asistido) con sitios a través de toda la ciudad. Para acceder a una bicicleta, se necesita descargar la aplicación de BiciMAD y se vincula tu tarjeta de transporte del metro (que el programa cubrirá también). Un viaje de 30 minutos podría costar 0,50 euros, y otro 0,50 por los próximos 30 minutos. Después de una hora, la tarifa aumenta un poco, hasta 3 euros por cada 30 minutos. También existe la posibilidad de tener una suscripción cada mes por 10 euros. Esta suscripción permite 30 minutos gratis. Cada mes, el programa puede cubrir los gastos que sumen menos de 30 euros en total en vez de una membresía al gimnasio.

Cuando hice mi primera visita a Casa de Campo, exploré los senderos alrededor del lago y cerca del bosque dentro del parque. La manera en la que la bicicleta eléctrica funciona permite al usuario no estar en una gran forma física. Los pedaleos asistidos funcionan de modo que la persona necesita pedalear, pero el motor eléctrico trabaja en conjunto con los pedales y la ayuda. La bici se mueve muy rápido y, especialmente cuando se baja la pendiente, se siente como una montaña rusa y se pueden oír las aves al mismo tiempo. La brisa está en los árboles y se siente como si estuvieras en el campo, muy lejos de la ciudad, cuando en realidad se tomó el metro para ir al parque. Para ir a Casa de Campo y experimentar lo mismo que yo, necesitas tomar el metro en la línea 10 hasta la estación de Lago. Cerca de la estación hay un centro para coger una bicicleta. Cuando se quiere coger la bici, se necesita tocar con la tarjeta de transporte sobre la parte de la máquina que contiene la bicicleta hasta que la luz roja cambia a verde. Entonces tendrás tu bicicleta disponible por tanto tiempo como quieras montar en el parque.

Regresé a Casa de Campo muchas veces para experimentar la naturaleza en una ciudad que solo tiene los espacios verdes en unas zonas concentradas. Una vez, fui muy lejos de la ciudad en sí, me encontré frente a un muro junto a un gran jardín y a caminos de senderismo, continué a lo largo del muro y subí una colina gigante en la que encontré dos hombres montando también. Nosotros compartimos saludos y estuvimos sin aliento. Cuando se conoce a alguien nuevo en una actividad favorita, solo puede mejorar la experiencia propia. 

A fin de cuentas, hay muchas maneras de encontrar espacios verdes en Madrid, pero creo que montar bici en Casa de Campo, especialmente después de un día largo de clase, es una de las mejores actividades en Madrid. ¡Espero que disfrutes tus viajes en bici cuando llegues a Madrid tanto como yo!

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Las Hipopótamas, las chicas más majas de UC3M

Por Imogene Ostrom

Siguiendo las indicaciones de la directora del programa, nuestro blog tiene que ser una recomendación para: (1) mejorar el dominio del español, (2) integrarse socialmente, o (3) profundizar en el conocimiento de la cultura española. ¡Pues mi recomendación se incorporará a las TRES! Soy una chica que sobresale.

Hacer deporte siempre ha sido la manera más fácil para mí a la hora de crear comunidad y vínculos con mis iguales. Cómo juego rugby y voleibol en Wesleyan, busqué un equipo de uno de aquellos en Madrid para jugar. Pero, ojo: es difícil encontrar los grupos/clubes/deportes estudiantiles en la Carlos III. No hay una feria de clubes como en Wesleyan para encontrar los grupos que te interesan. Tienes que ser muy activa en tu búsqueda, contactando con la zona de estudiantes, o como yo, buscando el deporte en Instagram y mandándoles un DM.

Quería integrarme socialmente con otras jóvenes españolas, y honestamente es una meta difícil de conseguir. Claro que interactúe con los otros estudiantes en mis clases de Grado, pero no pasamos el rato fuera de clase—la mayoría de mis amigos fuera del programa son otras estudiantes extranjeras. Busqué este equipo de rugby para pasar el rato con españolas fuera de lo académico. Elegí rugby en vez de voleibol (que también me encanta jugarlo) por la fuerte comunidad que se crea en torno a este deporte. Este equipo ha sido mi fuente primaria para hacer amigas españolas, profundizar en mi conocimiento de la cultura madrileña y en mi dominio de la jerga española.

Sin mi equipo, las Hipopotamas de la UC3M, no estaría tan integrada socialmente. Aquí jugué mis primeros partidos de 15s y donde, después del partido, nos juntábamos en el bar de al lado con el otro equipo para charlar y celebrar. Todas eran tan acogedoras, invitándome a sus fiestas, asegurando que no me sintiera excluida durante el calentamiento o las charlas, adaptándome en sus “familias” de rugby (mi mamá es Miki y mi abuela es Kiwi), dándome un apodo dentro del equipo, etc. Fuera de mi familia anfitriona, ellas eran mi vínculo con la vida española. Muchas veces después del entrenamiento nos tomábamos una cerveza cerca del campo, riendo y charlando sobre todo y nada a la vez. Mis viajes en tren después del entrenamiento hacia Madrid con Laia, Marta y María también fueron momentos destacados para mí. Estuve sentándome con ellas en el tren por media hora charlando, compartiendo historias y comparando los EE. UU. y España donde obtuve una perspectiva íntima de la vida y pensamiento madrileño.

Entonces te recomiendo, querido lector, que busques activamente unirte o buscar grupos de estudiantes y gente joven en Madrid al principio de tu visita. No dejes que el tiempo pase y te haga conformarte con no alcanzar tus metas culturales y sociales. Y, si quieres jugar rugby, júntate a las Hipopótamas, ¡que son las más guays del mundo!

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Chocolate y Pastitas en el Barrio de Pacífico

Por Rebecca Levy

Cuando llegué a Madrid en la mitad de enero, hacía mucho frío y estaba lloviendo muchos días. Pero el primer día que llegué, hacía sol y fresco y estaba caminando a un sitio para desayunar con mi madre anfitriona. Estaba un poco abrumada con todas las cosas nuevas pero mi madre anfitriona estaba hablando sobre diferentes sitios alrededor del barrio. Le pregunté si ella conocía algún café en el que pudiese trabajar. Su respuesta fue rápida. Me dijo que había un café que se llama Novell. Guardé esta información y seguí adelante con mi día.

Unos días después, hacía frío y llovía y quería preparar algo para la escuela en un sitio nuevo y fui a Novell. Novell es un café a casi dos manzanas del metro Pacífico y puedes llegar en la línea 6 o la línea 1. Cuando entré en el café, me sentí cómoda inmediatamente. El café tiene muchas opciones para sentarse: sillas normales, mesas de banco corrido, sillas con mesas pequeñas y una sala separada con una mesa grande y sillas altas. Dependiendo de tus necesidades, cada opción funciona bien. Además, Novell permite el uso de ordenadores y tiene wifi gratis para usar. Esto es importante porque muchos cafés y restaurantes en Madrid no permiten el uso de ordenadores para mantener un ambiente específico. Finalmente, los trabajadores en Novell son muy amables y te ayudarán con lo que necesitas, incluida a veces la contraseña del wifi. Por estas razones, Novell es el ambiente perfecto para estudiar.

También Novell es el lugar en el que me enamoré del chocolate caliente de España. Una vez que pruebas el chocolate de España, no puedes regresar al chocolate estadounidense. El chocolate en Novell es tupido, caliente pero no demasiado, y no demasiado dulce. Es mejor que lo comas con una cuchara en vez de beberlo y cuando lo haces, sientes como un abrazo cálido.

Durante el resto del semestre, Novell fue un sitio cómodo donde podía trabajar o simplemente tomar mi chocolate caliente favorito. En el periodo de exámenes, fue un sitio para reunirme con amigos y estudiar juntos sin interrupciones.

El otro sitio que fue crucial para mi alimentación y mi disfrute aquí en España fue un sitio que descubrí durante paseos en el barrio. Se llama el Horno San Miguel. Cuando estaba caminando, vi una cola larga y postres en una ventana y decidí ponerme a la cola. Cuando estaba esperando en la cola, le pregunté a una mujer en la cola sobre su postre favorito. Ella me dijo que las palmeritas eran sus favoritas y esas fueron una de las primeras cosas que probé.

Las palmeritas en San Miguel son diferentes de muchas palmeritas porque están hechas de semillas y otros granos aparte de la masa típica. El sabor es un poco a nuez y están ricas.

He regresado al Horno San Miguel muchas veces durante el semestre. Mis pastitas favoritas de esta pastelería son napolitanas, rollos de canela, y las palmeritas, pero ellos tienen muchos tipos de pan y todos los dulces horneados que puedas imaginar.

También, esto fue un lugar seguro en que podría practicar mi español y hablar con los panaderos un poco sobre los Estados Unidos. Cada vez que había un panadero nuevo, me preguntaba sobre mi acento y quería saber algo de Maryland y los Estados Unidos. Antes de un día largo de clases, compraba unas pastitas para mejorar el resto del día.

Si no hubiera entrado a la cola ese día en el que estaba caminando, habría echado de menos uno de mis lugares favoritos con gente simpática y las mejores pastitas en Madrid.

Me tomo dos lecciones importantes de estas experiencias. En primer lugar, es probable que tu familia anfitriona conozca su barrio muy bien. Ellos saben los mejores sitios para tomar algo, para comprar la comida más rica y barata y para hacer diferentes actividades incluyendo estudiar. Pídeles recomendaciones cuando llegues y trata de probar sus cosas favoritas y pasar tiempo en sus lugares favoritos.

Pero también, es importante caminar desde tu barrio sin meta específica. Caminar y entrar a la cola más larga para una pastelería o restaurante. Busca en la tienda de libros o entra a una frutería para ver las frutas y vegetales bonitos. Nunca sabes lo que puedes encontrar y cuáles pueden ser tus comidas o lugares favoritos de tu experiencia aquí en Madrid.

Novell: Av. de la Ciudad de Barcelona, 196, Retiro, 28007 Madrid

Horno de San Miguel: C. de Abtao, 16, Retiro, 28007 Madrid

Estudiando en Novell con mi chocolate caliente un día en enero

Rollo de canela y las palmeritas

Una Napolitana

El Horno de San Miguel

La ventana del Horno de San Miguel


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BiciMad

Por Daniele Lerner

¿Te gusta montar en bicicleta? ¿Estás cansado de siempre estar viajando en Metro? ¿Prefieres ver la ciudad desde la calle y también hacer un poquito de ejercicio físico? ¡Usa el BiciMad! ¡Descargas la aplicación, escanea el QR, y listo!

Yo, habitualmente, uso siempre mi bicicleta para recorridos que son demasiado largos para caminar y demasiado cortos para ir en transporte público. Aquí, es increíblemente fácil hacer exactamente esto. Hay bicis cada pocas cuadras, siempre es fácil encontrarlas y devolverlas, y cuestan solo 50 céntimos para cada uso normal (no demasiado largo). Frecuentemente, también son más rápidas que esperar el Metro o un bus. Además, son bicis eléctricas, que te permiten no hacer mucho esfuerzo para usarlas. Sin embargo, si quieres montar en bici y hacer todo el esfuerzo tú, puedes simplemente apagar el motor.

Yo recomendaría usar las bicis no solo como manera de transporte sino para explorar la ciudad. Por ejemplo, hay un montón de parques en Madrid, no solo el Retiro. Casa de Campo es un lugar increíble para ir en bici porque es enorme y tiene una gran cantidad de callecitas y senderos por donde puedes ir. Además, está el parque Juan Carlos I, que aunque queda un poco más lejos grande e interesante. Recomendaría también ir al Parque de la Cuña Verde de O’Donnell para algunas vistas magníficas de la ciudad, y el Parque del Oeste. También en bici puedes explorar barrios diferentes, como Ciudad Lineal, o ir por Madrid Río a lo largo del Manzanares. Ten cuidado porque los conductores en Madrid no siempre son los más simpáticos, y el tráfico te puede dar miedo. Elige bien tu ruta y qué calles vas a usar. Casi siempre hay callecitas pequeñas que puedes usar en vez de las calles grandes como Alcalá, Francisco Sivela, o Gran Vía. Ir por estas calles también te puede ayudar a conocer mejor los barrios de Madrid.

Finalmente, BiciMad puede ser útil para regresar a casa cuando el Metro y los autobuses ya no están disponibles. Después de la una y media, tu única posibilidad para moverte son caminar, los buses nocturnos, o un uber/taxi. Personalmente, no vivía bastante cerca para caminar, no quería esperar los buses nocturnos (que no vienen muy frecuentemente), y no quería pagar un Uber. Entonces, siempre fui en bici, cosa que me ha gustado mucho. De noche, la ciudad es muy diferente. Es tranquila, pero no está vacía porque siempre hay gente por la calle, sobre todo trabajadores de saneamiento. De noche, la ciudad es silenciosa, y no hay tráfico, cosa que te permite ver lugares como Puerta de Alcalá o Cibeles mucho mejor. Además, es muy relajante y el poco viento que sientes puede de verdad ayudar a relajarte antes de dormir. Las bicis todas tienen luces siempre encendidas entonces no tienes que preocuparte de montar en bici de noche. Lo que yo no sabía hasta recientemente es que también puedes usar tu tarjeta de transporte para despegar la bici y comprar un bono de 10 euros por mes.

Hay mucho que puedes ver en Madrid, y viajar siempre en Metro, viendo siempre las mismas paredes oscuras, no siempre te ayuda a conocer bien la ciudad y sus calles. Montar en bici está genial, pero aún mejor si eliges cada vez una ruta un poco diferente.

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Memorias analógicas de Madrid

Por Frances Kilgore

Durante mi tiempo en Madrid, he tenido tantas experiencias que no quiero olvidar nunca. Mi primer instinto es sacar mi móvil para tomar una foto si quiero recordar algo. Por eso, tengo un montón de fotos en mi galería. Al mismo tiempo, estas memorias siempre están perdidas entre miles de fotos que tenemos en el móvil. Por esta razón, quiero compartir otras maneras de preservar sus memorias durante su tiempo en Madrid.

  1. “Junk journaling”

Un “junk journal” o diario basura es una manera de crear un collage de memorias recolectadas. Por ejemplo, utilizo recibos de comida, entradas de museos, pegatinas, partes de bolsas, taquillas de trenes, etc. Cada día, mis bolsillos están llenos de basura para salvar y poner en mi diario. Solo necesitas cinta y tijeras para crear tu collage. Alrededor de mi collage, escribía información que no querría olvidar de esas memorias. A veces, dibujaba algo que pertenecía a la basura para añadir más contexto. Puedo recordar los restaurantes y cafés que no querría olvidar en mi diario basura. Cada memoria es cortada y pegada por mí; la coloqué de manera personal. Aunque a otra persona pueda parecerle, para mí, cada página tiene un significado diferente.

  1. Grabaciones de voces

Durante mi primer día en Madrid, fui al Retiro. Es un lugar incomparable para observar a la gente. Siempre hay gente tocando instrumentos, especialmente cerca del embalse grande. Este día, saqué mi móvil y empecé a grabar el sonido de este momento. Los instrumentos al fondo, la gente hablando por todos lados, las olas del agua, y alas de pájaros volando encima. Puedo imaginar este momento con claridad cuando escucho esa grabación ahora. La memoria de la primera experiencia en El Retiro. Con cada grabación, puedo escuchar los sonidos de mis memorias. Cambio el nombre de las grabaciones para reflejar la locación y a las personas que compartieron este momento conmigo. Ahora, tengo una biblioteca de memorias de sonidos de Madrid a través de mi tiempo aquí que podría escuchar para recordar estos momentos impresionantes.

  1. Fotografia analógica

Madrid es una ciudad perfecta para dar un paseo solo para explorar barrios que nunca verías si solo usaras el transporte público. Mi cámara ha sido mi manera favorita de explorar e interactuar con Madrid. Como nunca he vivido en una ciudad, la fotografía era mi manera de explorar. Tener mi cámara me forzaba a observar las cosas y tomar fotos de todo lo que llamaba mi atención. Aunque es un poco incómodo tomar fotos de personas desconocidas, he notado [IR1] que las personas son más abiertas si empiezas una conversación antes. Siempre solía decir que era un estudiante tomando fotos de Madrid para un proyecto. Cuando revelaba mis fotos, descubrí esos momentos otra vez. Los movimientos diarios de la ciudad se convierten en una danza de luz y sombra. La fotografía me ha permitido tener una perspectiva más curiosa, observando Madrid a través del objetivo [IR2] de mi cámara.


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Un lugar especial en la Gran Vía

Por Esha Karanam

Cuando estaba explorando la animada Gran Vía, un lugar que me enganchó, sorprendentemente, fue un gigante departamento de tiendas: El Corte Inglés. El Corte Inglés es una tienda construida de una manera que ya no tenemos en los Estados Unidos. Hay 7 o 9 pisos en cada tienda (depende de cuál visites) y muchísimas cosas en total. En la tienda más cerca de mi casa, hay 9 pisos; un piso para comestibles, tecnología, juegos, artículos para el hogar, y más.

Uno de mis pisos favoritos de El Corte Inglés es el último piso, donde hay comida. Este piso se llama “El Club de Gourmet”, y hay muchos restaurantes diferentes con una gran variedad de gastronomía. Hay restaurantes de comida mexicana, italiana, tailandesa y más. ¡Incluso tiene un Amorino, y puedes pedir un postre! Afuera de los restaurantes, este piso tiene una sección donde puedes comprar comida, como botellas de aceite de oliva, queso, salchichas, y mucho más.

Un día fui a Corte Inglés con algunos de mis amigos para comprar regalos, y fue una experiencia buenísima. Queríamos comprar un regalo para el cumpleaños de un amigo, y paramos en el piso de juegos. Había una caseta con una Switch, y decidimos jugar algunos juegos por algún tiempo. Jugamos a Mario Kart, y nunca pensé que se daría un momento en el que pudiera jugar con una Switch en un departamento de tiendas. Después de jugar, buscamos un regalo y decidimos almorzar. Almorzamos en el último piso, y pedí una pasta del restaurante Beata Pasta (¡que también tiene su propio restaurante fuera de Corte Inglés en muchos lugares diferentes!). La pasta estaba muy rica, no necesitaba esperar mucho tiempo, y el precio fue muy barato. Después, comimos un postre de Amorino, donde pedí un gelato de chocolate. El gelato era muy suave y sabroso, con la perfecta cantidad de chocolate para mí. Sentimos el calor del sol por la ventana, y miramos para ver una vista muy hermosa de la ciudad de Madrid. Puedes ver millas de la ciudad, con las diferentes casas, iglesias, y vida de Madrid. La luz del atardecer trajo un sentimiento muy tranquilo, y sentí que estaba mirando la ciudad por primera vez.

Otro día, fui a Corté Inglés con mis padres cuando visitaron Madrid durante Semana Santa. Fuimos a la sección de comestibles, y mis padres descubrieron algo que nunca habían visto en un supermercado en los Estados Unidos: Una máquina que hace jugo de naranja. A mis padres les encanta el jugo de naranja, y estaban muy sorprendidos cuando vieron esto. En Madrid, hay muchas máquinas que hacen jugo de naranja fresca, especialmente en los mercados Carrefour y Dia, pero para mis padres, esto era algo completamente nuevo. Ellos probaron el jugo de naranja, e inmediatamente vi la felicidad en sus caras cuando se lo bebieron. Es más común en los Estados Unidos pedir jugo de naranja en un restaurante y que les sirvan algo de una botella. Mis padres estaban encantados con la manera en la que una persona puede tener jugo fresco en cualquier supermercado que visites. Cuando ellos regresaron a los Estados Unidos, me dijeron que una cosa que iban a extrañar mucho era esta invención.

El Corte Inglés es un lugar que creó muchísimos recuerdos diferentes y especiales para mí. Aunque es solamente un departamento de tiendas, puedes aprender sobre la cultura de Madrid y la comida prevalente, de una manera un poco diferente. Si tienes tiempo y quieres visitar un mundo completamente nuevo, te recomiendo que visites El Corte Inglés.

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