Las pequeñas excursiones que rompen la burbuja de Sol

Nathaniel Lindley

Vassar tiene algo llamado la “burbuja de Vassar”, que describe la atmósfera cerrada del campus y la dificultad para que los estudiantes salgan y experimenten, así como participar en la dinámica del área de Poughkeepsie y del valle de Hudson. Después de un año en Madrid, creo que también hay una especie de burbuja de estudiantes de intercambio aquí. Los estadounidenses que estudian en el extranjero en Madrid, incluidos los estudiantes Vassar / Wesleyan, creo que a menudo tienen dificultades para superar el “valor nominal” de Madrid.

Todo el mundo pasa tiempo en Sol, a menudo pasando por allí varias veces al día. Los estudiantes de JYA salen por Malasaña cada fin de semana. Estudiamos en cafeterías en Chueca y La Latina durante el día, y hacemos visitas al Prado y al Reina Sofía. Pero, más allá de esto y el viaje diario a Getafe, creo que la mayoría de los estudiantes no tienen la oportunidad de experimentar mucho más.

Una de las cosas más interesantes que he hecho aquí es salir de las áreas turísticas-céntricas, y de relativamente alto nivel de vida, y tratar de ver lo que es la vida en la ciudad para el Madrileño de nivel de vida medio. Esto primero ocurrió completamente por accidente. Me uní a un equipo de fútbol aquí y practicado, jugué partidos y viajé a través de áreas que no habría visto de otra manera. Entonces empecé a hacer un esfuerzo consciente para salir y ver el resto de Madrid.

Una de las cosas más curiosas que he hecho aquí fue comer en un bar de buceo local en Villa de Vallecas durante un partido de Rafael Nadal. No tenía ni idea de lo que estaba pasando y sólo fuimos a por algo de comida, pero luego encontramos unos 20 o más hombres y mujeres españoles bebiendo, comiendo, hablando y gritando en una pequeña televisión. Definitivamente me sentí como si estuviera experimentando la cultura española desde dentro, mucho más que yendo a otro café de moda lleno de norteamericanos.

En Vassar los mayores obstáculos para romper la burbuja para la mayoría de las personas son el tiempo, el dinero y el transporte. En Madrid el dinero y el transporte no son realmente problemáticos porque se puede llegar a cualquier zona de la ciudad de forma gratuita y caminar por cualquier parte de la ciudad tampoco cuesta dinero. El tiempo sigue siendo un problema, pero creo que incluso si usted se puede tomar la tarde libre e ir a una parte bulliciosa de la ciudad donde no verá ni oirá a otro estadounidense, vale la pena.

El otro gran problema con la burbuja aquí es que es realmente difícil saber qué hacer más allá de lo que uno puede encontrar en una búsqueda rápida de Google. Definitivamente no soy un experto, pero algunas de las cosas más interesantes que he hecho son:

1) Diríjase a Puente de Vallecas y tómese una cerveza, o unas cuantas, siéntese afuera y observe a la gente durante una tarde.

2) En lugar de ir al Mercado de San Miguel, coja el metro hacia el norte en la línea 1 a Mercado Maravillas, echa un vistazo al mercado, y luego da un paseo por el barrio.

3) Toma un Cercanías al azar y ve dónde te lleva. Sal del círculo de Madrid y echa un vistazo al panorama y al paisaje urbano o baja si ves algún lugar interesante. La misma idea funciona con un autobús también.

Sería una vergüenza viajar a Nueva York por 6 meses y no aventurarse fuera de un radio de 20 cuadras alrededor de Times Square, con tal vez también un viaje a Williamsburg. La misma idea se aplica aquí, creo, aunque tal vez un poco menos gigantesco. De cualquier manera, definitivamente pienso que mi tiempo en Madrid, y mi entendimiento de la ciudad, han sido mejores debido a estas pequeñas excursiones.

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La sorpresa del río Manzanares – Parque Madrid Río

Xhonia Robinson

Desde el principio de mi estadía en Madrid, tenía ganas de ir al río Manzanares porque había oído que era interesante. A mí me gustan los ríos porque en general son tranquilos y lugares buenos para relajarse. Como todo en Madrid ha sido impresionante para mi, esperaba un río muy precioso. Sin embargo, en mi primera excursión a Manzanares, encontré un río feo y decepcionante. El río infame tenía poca agua y mucha tierra y parecía seco. Esa vez que fui al río, solo estuvo en el Puente del Rey y no vi más que eso.

Pero… la próxima vez que fui al río (regresé porque se me olvidó la fealdad del río ¡ja!, ¡ja!) encontré el parque río Madrid, lo que compensa por ese triste hilo de agua que se llama río Manzanares. El parque lineal continúa al lado del río y por un largo trayecto en los dos lados.

Del parque lo que me interesa son las fusiones de lo nuevo y lo histórico, además de lo que es natural y lo que es construido. El parque expande el río histórico y se pueden ver los puentes cuyas fechas oscilan desde el siglo XVI hasta el siglo actual. Lo que aprecio es la manera lista en que el parque se ha añadido al río antiguo.

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Los toboganes para los niños y los otras actividades están hechas para complementar al parque a través de su colores mutantes y metálicos que se funden con los puentes, además de formar un continuo de estructuras y naturaleza. Me gusta que haya una cohesión entre los objetos. El parque me parece una obra de arte público porque ha sido diseñado con cuidado por la apariencia y el entorno que le rodea.

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Hay un sendero para los corredores y ciclistas que también tiene bancos y suficiente follaje que provee sombra para sentarse y disfrutar la belleza del parque.

Total, que os sugiero que visitéis el río para conocer su entorno que es muy buen espacio. Podéis estudiar, relajaros en el césped muy verde, jugar en la Salón de Pinos (el corredor que discurre por la margen derecha del río) o simplemente andar por el parque mientras hueles el aroma de los flores.

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Los miradores de Madrid

Yarden Garonzik

Durante mis cuatro meses viviendo en Madrid he caminado muchísimo por varias partes de la ciudad (como el casco antiguo, el arrabal o el ensanche). He tenido el placer de conocer esta ciudad en toda su intimidad. Ahora que considero Madrid como mi hogar, a menudo la comparo con otros lugares a los que he llamado casa a lo largo de mi vida: ciudades internacionales como Boston, Buenos Aires, y Jerusalén. Al compararla, me di cuenta de algo, nunca había tenido la oportunidad de ver Madrid desde arriba, una experiencia casi necesaria para conocer un lugar en su totalidad. Una cosa es ver la ciudad en primera persona caminado al metro todos los días y otra cosa es poder ver la ciudad desde arriba como un pájaro. Algunas cosas simplemente no se pueden ver desde el suelo y se mantienen como gemas ocultas hasta que uno es capaz de subir por encima del bullicio de la calle. Acepté que había cometido un error por no pensar más allá durante mis primeros meses aquí en Madrid. Hice un poco de investigación en Google y descubrí que existen bastantes miradores en Madrid que proporcionan vistas espectaculares de la ciudad desde lo más alto. Estos son los 5 miradores más espectaculares de Madrid.

Parque del Cerro del Tío Pío

Este es un parque de Madrid en el barrio de Numancia, en el distrito de Puente de Vallecas. Para llegar allí se puede coger el metro línea 1 hacia Valdecarros y bajarse en la parada Buenos Aires (como buen aficionado de Argentina, la única referencia a la hermosa capital de Argentina era una cita de Borges “me sabe a cuento, que se fundase Buenos Aires, la juzgo tan eterna, como el mar y el viento”). Después toca caminar arriba en la calle Pío Felipe hasta que llegas al parque a mano izquierda. La primera cosa que se ve instantáneamente en el parque son las siete grandes colinas que tienen forma de montículos altas, por eso el parque se le conoce comúnmente como el Parque de las Siete Tetas. Aunque se necesita un poco de energía para subir a la cima de los cerros, debes hacerlo porque es uno de los mejores lugares de la ciudad para ver el atardecer y una vista panorámica de Madrid entera incluyendo la sierra, el centro, la zona financiera y sitios famosos como el “Pirulí”, las torres KIO, el Edificio Telefónica, la Estación de Atocha y las Cuatro Torres, además de numerosas cúpulas del Madrid de los Austrias. Cuando yo fui el parque estaba lleno de amigos haciendo picnic y parejas disfrutando del ambiente romántico. Aunque está un poco lejos, es relativamente fácil de llegar en la línea uno y el acceso es completamente gratuito. ¡Recomiendo encarecidamente visitar este parque, hazte un favor, explora lo desconocido, serás recompensado al máximo!

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Cafetería de El Corte Inglés de Callao (Gourmet Experience)

Uno de los mejores miradores, y menos conocidos, estaba justo delante de mis ojos, en el centro comercial más popular de la península ibérica. En El Corte Inglés de Callao, en la novena y última planta hay un espacio llamado el Gourmet Experience dedicado a gastronomía rica, donde se puede comprar productos del estilo delicatessen o sentarse y comer comida mexicana, japonesa, y española. La mejor cosa de este espacio no es la comida sino las vistas más espectaculares de Gran Vía, desde Callao hasta la Plaza de España. Se puede ver perfectamente el famoso cartel de Schweppes en el edificio Carrión en primer plano, y en el fondo el Edifico España y la Torre de Madrid. Recomiendo ir por la noche, pedir unas ricas tapas mientras se ve como la ciudad se enciende y el cielo oscurece. Para llegar solo tienes que subir al ascensor o las escaleras mecánicas hasta la última planta, la entrada es gratuita y está abierta todos los días de 10:00 a 24:00 hs.

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Mirador del Templo de Debod (en la Montaña del Príncipe Pío)

El Templo de Debod es un antiguo templo egipcio con más de 2.000 años de antigüedad que fue desmantelado en Egipto y reconstruido en Madrid. El santuario originalmente fue construido dedicado al dios Amón de Debod alrededor de 185 AC y en 1968 el templo fue donado por el gobierno egipcio a España como gesto de agradecimiento por su colaboración en el traslado de monumentos durante la construcción de la presa de Asuán. Fue traído y colocado exactamente en la misma posición, en dirección oeste, que tenía en su lugar de origen. Este monumento está ubicado en la cima del Parque de la Montaña de Príncipe Pío (coloquialmente conocido como Parque de la Montaña) y gana el premio del mirador con la mejor puesta de sol madrileña. Las vistas hacia el sur del Palacio Real y la Almudena, y hacia el oeste de la Casa de Campo y las montañas, con la puesta de sol naranja brillante en el fondo, son simplemente incomparables. Cuando hace buen tiempo, la zona suele está bastante llena con gente disfrutando del entorno. El parque que rodea el templo es ideal para sentarse sobre el césped a descansar, hacer un picnic, echar unos pases de fútbol, y tomar el sol. El Templo y Los Jardines del Parque de la Montaña se encuentran muy cerca de la Plaza España y la Plaza de Oriente, a unos 10-15 minutos andando. La entrada es gratuita y está siempre abierto. Si tuviera que elegir mi favorito de los cinco miradores, este sería mi preferido. Así que vete a este mirador si estás en Madrid, no hay ni una excusa para no visitarlo.

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Faro de Moncloa

Este observatorio en Moncloa, muy cerca de la Ciudad Universitaria de Madrid, alcanza unos 110m de altura (el mirador está a 92m). Fue construido en 1992 como una torre de iluminación y comunicaciones para celebrar la designación de Madrid como Capital Cultural Europea. Abrió al público en 2015 como un mirador de 360 grados, punto de referencia, y espacio para eventos privados. Esta obra arquitectónica seguramente proporciona la vista más expansiva de la ciudad, de oeste a este, donde se puede ver claramente los puntos de intereses de Madrid como el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, el Círculo de Bellas Artes, el Edificio Telefónica, Gran Vía, las Cuatro Torres, la Ciudad Universitaria, el Parque de Retiro, la Sierra de Guadarrama y más. Si quieres una vista completa de Madrid, este es tu mirador. El Faro de Moncloa está en la Avenida Arco de la Victoria 2, cerca de Metro/Plaza Moncloa. La entrada para el acceso al ascensor que te lleva arriba es solo 3 € y está abierto de martes a domingo de 9:30 a 20:00 horas (último acceso a las 19:30).

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Azotea del Círculo de Bellas Artes

Esta terraza es lo más esencial de entre todos los miradores de Madrid. La azotea se ha convertido en uno de los lugares más visitados por los madrileños y turistas para relajarse al aire libre, tomar una copa de sangría mientras tienen una vista panorámica espectacular de la ciudad. Desde la terraza hay una vista fenomenal del Banco de España, el Palacio de Cibeles y el edificio del Instituto Cervantes, que están tan solo a unos pocos metros de distancia. Más lejos se ve la parte financiera de la ciudad incluyendo la Torre Picasso, las torres inclinadas de Puerta Europa, y las Cuatro Torres. La vista más popular de la Azotea es indudablemente la que mira hacia el noroeste, donde se encuentra la Gran Vía, el icónico Edificio Metrópolis en primer plano y el edificio Telefónica al fondo. Las fotos icónicas del Edificio Metrópolis y el inicio de la Gran Vía, que he visto probablemente más de cien veces durante mi estancia aquí en Madrid, fueron tomadas desde este punto de vista. Se puede subir a la Azotea del Círculo todos los días de la semana; la entrada cuesta 4€ y sirve para mantener la institución, pero serán tan solo 3€ con un carné joven. Recomiendo 100% que vayas, tomes algo, te relajes con la música, y disfrutes del ambiente único. El horario es de lunes a viernes de 9:00 a 21:00 horas; sábados, domingos, y festivos de 11:00 a 21:00 horas. El Círculo de Bellas Artes está en la calle de Alcalá 42 y se puede caminar hasta allí desde Sol o la Plaza de Cibeles.

PC Jackson Ingram                                                                                       PC Elena Janney

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*Todas las fotos usadas en este blog son mías excepto las dos últimas.

 

 

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El ambiente político de la Ciudad Universitaria a través de sus grafitos

Elena Janney

Sin duda el grafiti como forma de expresión social prospera en la Ciudad Universitaria, y como es de esperar, el mensaje de las pintadas es contundentemente reivindicativo. La Complutense, como la universidad más grande de España—tiene cerca de 80.000 estudiantes, 6.000 docentes e investigadores, 185 departamentos, 26 facultades, 32 bibliotecas y 15 museos—es aproximadamente 30 veces más grande que Vassar o Wesleyan. Por tanto, “la Complu” alberga más que 80 asociaciones estudiantiles y organizaciones políticas. Entre ellas: Asociación Izquierda Progresista (AIP), Asociación La Chispa, Asociación La Ecoaldea, Bloque Antifascista Estudiantil (BAE), Bloque Feminista Estudiantil, Contrapoder, Unión de estudiantes progresistas (UEP), Puño y Letra.

Desde luego, la politización del campus no se da en todas las facultades de igual manera. Las facultades de Ciencias Políticas y Sociología y Derecho tienen con diferencia el mayor numero de asociaciones, y eso se refleja en los muros e incluso en los aseos. Hay millones de rincones en la Ciudad Universitaria y por ello me será imposible visitarlos todos, así que lo único que puedo hacer es darles una imagen de mi facultad—Geografía e Historia—con la esperanza de animarles a que hagan su propio recorrido.

Antes de que comiencen a explorar por su cuenta, quiero facilitarles unas anotaciones para que puedan descifrar los grafitos políticos. Imagino que la mayoría de los símbolos que verán vendrán de una ideología de izquierda ya que los más comunes en mi facultad están asociados con el anarquismo, el feminismo radical, el antifascismo y el comunismo / anticapitalismo.

Una guía breve para los símbolos anarquistas:

janney01El monograma de la letra “A” mayúscula rodeada por un círculo o letra “O” es probablemente el símbolo actual más reconocido del anarquismo. La “A” representa “anarquía” mientras la “O” representa “orden.”

janney02Muy similar al “círculo-A,” el “círculo-E” es un símbolo igualitario usado por anarquistas principalmente en el contexto de la lucha de clases.

janney03“La cruz negra”—una cruz con puño cerrado—es el símbolo de la Cruz Negra Anarquista, una organización que promueve la abolición de las cárceles. El puño cerrado representa la unidad, el empoderamiento del pueblo y el desafío a la autoridad.

janney04El signo de squatting u ocupación ilegal, que consta de una flecha diagonal en zigzag y un círculo, es un símbolo internacional usado para señalar a los edificios ocupados.

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Una guía breve para los símbolos (anarco)feministas:

janney07janney08Estos emblemas del anarquismo feminista son símbolos compuestos que enlazan el círculo-A y la cruz negra con el símbolo de Venus, que representa a la mujer. Expresan la lucha por la emancipación contra el autoritarismo del patriarcado que radica en el Estado.

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Una guía breve para los símbolos antifascistas, comunistas y anticapitalistas:

janney10El emblema del yugo y las flechas más el símbolo de prohibición de un círculo con una barra representa el antifascismo porque, en el siglo XX, el yugo y las flechas se convirtieron en un símbolo político de la Falange Española. Otro símbolo muy reconocido del antifascismo es la esvástica más el símbolo de prohibición.

janney11 “La hoz y el martillo” es el símbolo comunista que representa la unión de los trabajadores—el proletariado industrial encarnado por el martillo y el campesinado encarnado por la hoz.

janney12Símbolo socialista y comunista (y también anarquista y feminista), el “puño en alto” o “puño cerrado” representa la rebeldía, incluso violenta, en contra del orden establecido.

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Los muros pintados en la Complutense son el soporte de un diálogo vivo y cambian bruscamente de un día para otro:

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Seguro que cuando ustedes la visiten la Ciudad Universitaria tendrá un aspecto distinto. Mantenerse al tanto de esta conversación en grafiti es una forma de sumergirse en el entorno social, cultural y político de la universidad pública más antigua de Madrid. El mensaje de las pintadas en la Ciudad Universitaria se puede caracterizar por la consigna, “Madrid nos pertenece,” y al decodificarlas a lo mejor sentirán que la ciudad les pertenece también a ustedes.

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Ser venezolano en Madrid

Jorge Gruber

A lo largo de la historia contemporánea, Madrid ha servido como un cruce cultural importante donde inmigrantes de alrededor del mundo han llegado para intentar establecer nuevas y mejores vidas. Una fuente de migración a España que ha sido particularmente fuerte en los últimos años ha sido la región latinoamericana. A menudo, al mencionar el tema de la migración latinoamericana, y específicamente con respecto al flujo de refugiados de países en crisis a través de los años, muchos españoles con los que he hablado han sido propensos a invocar su propia guerra civil, un periodo trágico que dejó a numerosos españoles buscando refugio seguro en varios países latinoamericanos. Los patrones de migración entre estas lejanas esquinas del mundo hispano, entonces, suelen reflejar grandes cambios dentro de sus historias distintas pero entrelazadas.

Personalmente, esta profunda historia de movimiento transatlántico se ha hecho aún más saliente en medio de la turbulencia que ha envuelto a mi país de origen, Venezuela. Mi llegada a España para disfrutar de un semestre en el extranjero ha coincidido con un éxodo masivo de venezolanos que ha llevado a muchos de ellos a establecerse en Madrid. Su presencia ha sido casi inescapable. En tiendas, barras y parques por toda la ciudad he tendido a escuchar sus voces distintas invariablemente discutiendo el estado fallido de nuestro país nativo, las dificultades que han enfrentado durante el proceso de establecimiento aquí, y su esperanza de que sus seres queridos también puedan encontrar paz y estabilidad. Casualmente, echando un vistazo a las portadas de periódicos como El País o a las pantallas de televisores en cualquier café, ha sido muy probable ver cobertura sobre la crisis política, económica y humanitaria en Venezuela que durante el semestre se ha intensificado bárbaramente. Pasando por la Puerta del Sol, el corazón de Madrid, durante un fin de semana, tampoco ha sido raro encontrarse a un gentío vestido de color vinotinto, es decir, la comunidad exiliada de la oposición venezolana, manifestando contra las acciones de su gobierno en solidaridad con aquellos que lo siguen desafiando allí.

Es importante notar que, aparte del hecho de que la crisis en sí es una gran noticia, aquí en España también se ha demostrado ser un tema bastante polémico que ha aumentado tensiones dentro del escenario político doméstico. El fallecido Hugo Chávez y la revolución bolivariana que encabezó siguen manteniendo apoyo entre algunos de la izquierda española, y particularmente entre aquellos que se alinean con uno de los partidos políticos más populares en la actualidad, Podemos, cuyos dirigentes han sido continuamente acusados por la derecha de tener vínculos con el régimen Chavista desde que entraron al centro de atención. Por otro lado, algunos de izquierda han denunciado a las principales figuras de la oposición venezolana por ser corruptos vinculados a la élite política española, y a los exiliados venezolanos por ser privilegiados haciendo el papel de víctimas. Mientras tanto, el pueblo venezolano, temerosamente incierto de lo que podría estallar mañana, sigue deslizándose inexorablemente hacia una mayor privación. El hecho es que, a medida que la situación continúa aumentando (y por el momento parece que esto es lo que va a pasar) más venezolanos intentarán huir del país, y muchos de ellos se establecerán en lugares como Madrid, un sitio proxy de la política contestataria venezolana de creciente influencia.

Toda esta tensión ha sido interesante de experimentar como estudiante de ciencias políticas en el campus de Somosaguas de la Complutense, la famosa sede de Podemos. Me sorprendió cuando, al hablar con uno de mis profesores sobre la situación en Venezuela, me aconsejó en voz baja de que tuviera cuidado. Mira lo que dices, explicó, porque la mayoría de la gente en esta facultad, sean profesores o compañeros de estudio, no van a tolerar críticas contra el gobierno venezolano. En varios grupos para venezolanos expatriados creados en redes sociales como Facebook se han posteado numerosos vídeos demostrando los enfrentamientos que ha generado el asunto de Venezuela, tanto entre políticos españoles con posiciones distintas como entre simpatizantes españoles de Maduro y manifestantes venezolanos en las mismas calles que camino diariamente. Vestirse con la camiseta de nuestro equipo de fútbol, La Vinotinto, el uniforme de facto del venezolano, se supone que constituye una forma de expresión política, e involuntariamente invita a una gama de percepciones. Siempre ejercí cautela, consciente de las complicaciones de navegar por el campo minado que es la política venezolana. Déjame ser claro que sé dónde estoy parado en este asunto, y me aferro a mis principios ferozmente y sin temor. El problema es que durante el transcurso de este semestre no he tenido completamente en claro de lo que algo así implicaría dentro de este nuevo contexto español.

En resumen, contra mis expectativas, me he encontrado atrapado en otro campo de batalla ideológico enredado en torno a la cuestión del legado y el significado de la revolución bolivariana, cuya magnitud al nivel internacional, sin duda, ingenuamente había subestimado. Mi vida ha girado alrededor de la polarización desde antes de que pudiera recordar. Irónicamente, ahora tomó un giro en un entorno extranjero como España para hacer aún más llamativas estas tensiones fundacionales, encarnadas en las fisuras entre Chavismo y Oposición, Miami y Caracas, y últimamente entre España y América Latina.

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Comida paraguaya en Madrid

Lorena Fernández

Madrid es una ciudad con gente proveniente de diversos países y culturas. Para conocer esta diversidad, vale la pena explorar y probar la comida de estas culturas, y así ir más allá de los platos españoles típicos como la paella y la tortilla de patatas. Siendo hija de padres paraguayos, me interesó explorar la comida paraguaya en Madrid.

La comida paraguaya se basa en ingredientes básicos como el maíz, la yuca (los dos en varias formas, incluyendo hervidos y como harina), huevos, carne de vaca, y pollo. La gastronomía paraguaya resulta de prácticas culinarias de la gente indígena de Paraguay, los guaraníes, y de los españoles que colonizaron la región. Existen unos cuantos restaurantes paraguayos en Madrid, de los cuales probé tres:

Los Vicios Bar – c/ Rosa de Silva 2 (cerca parada de metro: Valdeacederas)

La Bohemia – c/ de los Artistas 15 (cerca parada de metro: Cuatro Caminos)

Azul y Oro – c/ de los Artistas 20 (cerca parada de metro: Cuatro Caminos)

Los tres restaurantes son muy similares en aspecto, precios, y oferta de comidas. Aquí describo algunos platos típicos de la cocina paraguaya que puedes probar en estos restaurantes y algunas diferencias que éstos ofrecen. Los platos esenciales que se encuentran en Paraguay y en estos restaurantes incluyen el chipa guazú, la sopa, las empanadas, las croquetas paraguayas, la milanesa, la chipa so’o, chipa, la pastafrola, los alfajores, y el mate cocido.

El plato que destaca en la cocina paraguaya es el chipa guazú, por su popularidad. Le ha encantado a la mayoría de mis amigos y familiares que lo han probado y creo que todos deberían probarlo alguna vez. Es un plato que nunca falta en fiestas o eventos con paraguayos; mi mamá siempre lo prepara cuando llevamos comida a algún evento. Es como un suflé hecho de maíz fresco y en forma de harina, huevos, y queso. Se suele comer caliente, pero también es rico tibio o frío. Se cocina en el horno de manera tradicional en el tatacuá (significa agujero o cueva de fuego en guaraní) que son hornos de barro. A mí me gustó más el chipa guazú de La Bohemia donde me pareció que era una buena textura sólida y el que estaba más sabroso posiblemente por el uso de cebollas cocinadas que le da un sabor rico. El de Vicios Bar era más sólido, y el de Azul y Oro me pareció el más cremoso. Dependerá de ti decidir cuál es el mejor.

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La sopa es similar al chipa guazú, pero es más sólida. No es como la sopa líquida que se conoce en España y otros países Latino Americanos (en Paraguay la sopa se llama caldo). Es como un pastel salado de harina de maíz, mantequilla, leche, y levadura en polvo.

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Las empanadas son una comida muy típica de Paraguay. Se hacen de carne de res (vaca) o de pollo. La cáscara está hecha de harina pero también hay empanadas de cáscara de yuca. Las empanadas de Vicios Bar y La Bohemia son de forma circular, algo que nunca he visto, y en Azul y Oro se preparan con la típica forma de media luna.

Las croquetas paraguayas no son como las españolas que tienen harina, leche, y comúnmente jamón, sino que tienen carne de res molida, a veces yuca, y comino. Son más sólidas y tienen un sabor distinto y único por el comino, pero llevan la misma forma pequeña y ovalada que la versión española y una cáscara de pan molido frito.

La milanesa es una fina rebanada de carne de res o, a veces, de pollo, rebozada en huevo, pan molido, y luego frito. Es un plato de origen italiano. Mi amiga pidió una milanesa en La Bohemia, que le gusto por su grande porción y delicioso sabor, estaba muy contenta. La milanesa fue acompañada con yuca y una ensalada de arroz con mayonesa y verduras como pimientos y tomate. En Vicios Bar y Azul y Oro probamos sándwiches de milanesa.

La chipa so’o es una comida similar a una empanada rellena de carne de res, pero esto está envuelto en una masa hecha de harina de maíz, huevos, leche y aceite. El chipa so’o del Vicios Bar tenía una masa medio dulce mientras que el de Azul y Oro era más como la chipa y simplemente salada.

La chipa es un tipo de pan usualmente de forma circular, con un agujero en el medio. Esta compuesto de harina de mandioca, huevo, leche, mantequilla, y queso, y se cocina en el horno o en una tatacuá. La tradición es hacerlo para la Semana Santa, especialmente para el Viernes Santo, cuando no se puede comer carne. Pero en Paraguay y en Madrid, igual se come este pan todo el año. Hay señoras que las preparan y las venden por las calles en Paraguay que se llaman chiperas, y también las hay en Cuatro Caminos, un barrio en Madrid cerca de la parada de metro del mismo nombre, por la Calle de las Artistas donde hay tres restaurantes paraguayos. La chipa de La Bohemia estaba muy rica, fresca y perfectamente horneada.

La pastafrola es una tarta artesanal típica de Paraguay y también de Argentina y Uruguay. Se prepara usualmente con dulce de guayaba, o con dulce de membrillo y batata (o boniato).

El alfajor, como el chipa guazú, creo que es algo que todos deben probar – es uno de mis postres preferidos. Son dos galletas blancas esponjosas, en el sentido de ser de textura delicada, suave, y liviana que abrazan una capa de dulce de leche. Además tiene coco rallado por fuera. La galleta la trajeron los Moros a España cuando invadieron en el siglo ocho. Luego en Latinoamérica, se le agregó dulce de leche.

La chipa, la pastafrola, y el alfajor son excelentes solos, pero se disfrutan aún más con un rico mate cocido, o simplemente cocido, una bebida tipo fusión de café y té. Se prepara con yerba mate, una planta que se seca, que también se usa en otra bebida típica de esta región conocido como el mate – una infusión caliente. Para el cocido, la yerba se cocina con azúcar con brasas de carbón caliente, después se pone con agua caliente, y se cuela. Es de color negro, y se puede beber solo, pero se suele beber con leche.

La yuca es una planta tubérculo que se come mucho en Paraguay. Se come hervida o frita, y la forma hervida es como el pan en España – acompaña casi todos los platos.

Además de estas comidas los restaurantes ofrecen menús del día que incluye otros platos paraguayos como gnocchi, tallarín (fideos con salsa de tomate y carne), vori vori (una sopa (líquida) con bolitas de masa de harina de maíz). Los tres lugares fueron muy económicos. Compartiendo platos con amigos pagamos de promedio 7 euros, y con esto pudimos probar varios platos, bebidas, y postre y a la vez conectarnos con la cultura paraguaya.

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Viajes de un día

Catherine Streich

Aunque hay mucha tentación de viajar fuera de España o a sitios lejos de Madrid como Barcelona o Valencia, es importante pasar tiempo en Madrid y en sus alrededores. A veces, es aconsejable quedarse en Madrid algunos fines de semana para relajarse, hacer los deberes, y conocer mejor sitios muy interesantes que no están muy lejos de Madrid. Hay muchas ciudades pequeñas y sitios históricos que están muy cerca de Madrid, y son lugares perfectos para visitar si os quedáis en Madrid pero todavía tenéis ganas de viajar un poco. Aquí hay tres recomendaciones de viajes de un día que podéis hacer fácilmente. Quizás iréis a visitar algunos con el grupo, pero vale la pena visitar los que no vayáis a ver junto al grupo. Y recordad que con la tarjeta de transporte y con el sistema de reembolsos, casi todos los viajes salen gratis.

Segovia

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Uno de mis viajes favoritos fue ir a Segovia. Es una ciudad preciosa al noroeste de Madrid. Su fama viene de sus acueductos romanos. Fueron construidos por los romanos en el primer siglo después de Cristo y son unos de los más altos y los mejores conservados del mundo. Realmente, son increíbles, y merece la pena ir a verlos (además son gratis, ¡solo hay que andar en el centro para verlos!). Después de ver los acueductos, hay que subir la muralla antigua que está a la izquierda de la plaza desde donde se miran los acueductos. Desde esta muralla, hay vistas muy buenas de las montañas, los acueductos, y la ciudad. Desde la muralla, hay que caminar menos de diez minutos para llegar a la plaza mayor donde se sitúa la catedral de Segovia. Es una catedral muy impresionante, y vale la pena entrar y verla desde fuera. Ofrecen visitas guiadas al campanario, pero cuesta extra y hay vistas mejores desde vuestra siguiente destinación, el Alcázar. Si seguís andando otros diez minutos, llegaréis a un palacio medieval fabuloso. Dicen que fue una de las inspiraciones de Walt Disney para crear el castillo de la Cenicienta. Tenéis que comprar la entrada que incluye la subida a la torre. Cuesta más, pero Pepa os la reembolsará. El Alcázar es muy interesante, pero la mejor parte (después del mogollón de escaleras) es la vista de la torre de Segovia, las montañas, el paisaje, y la catedral. Después de visitar al Alcázar, podéis bajar la colina para verlo desde abajo, porque es increíble desde esta perspectiva. A parte de esto, no hay mucho más que hacer en Segovia. Hay otros museos y cosas así, pero realmente las tres cosas que he dicho son las que deberíais hacer.

Para comer, hay un restaurante en la plaza mayor que se llama Las Tres BBB, que está bien de precio y tiene un menú del día y comida típica segoviana. Al lado hay una pastelería con dulces típicos segovianos que están muy ricos. Si tenéis mucha hambre, la comida más famosa de Segovia es el cochinillo, pero es un poco caro y es mucha cantidad.

Ojo… Segovia está muy cerca de las montañas Guadarrama, y por eso puede hacer más frío que en Madrid, por lo tanto no os olvidéis de ver la previsión del tiempo antes de ir.

Cómo llegar a Segovia:

Dado que Segovia no está en la Comunidad de Madrid, sino en Castilla y León, hay que pagar para ir allí. Sin embargo, no es muy caro, y es muy fácil. Solo hay que ir al estación de autobuses de Moncloa (líneas 3 y 6 de metro) y buscar la taquilla de la Sepulvedana. Está en la planta debajo de las dársenas de autobuses. Allí, puedes comprar los billetes o en la taquilla o en un kiosco electrónico. Son catorce euros (siete de ida, siete de vuelta). Una cosa, podéis elegir entre un billete de ida y vuelta abierta o de vuelta fija. Si no sabéis cuándo vais a querer regresar y compráis uno de vuelta abierta, hay que ir a la taquilla de la Sepulvedana en Segovia, que está al otro lado de la calle donde el autobús deja la gente, para confirmar la vuelta. Si no hacéis esto, el conductor no permitirá que entréis en el autobús y tendréis que hacerlo rápidamente (si no hay cola) o esperar hasta el siguiente autobús. Si queréis evitar esto (que realmente no es muy difícil) deberíais comprar una vuelta fija. Unas tres o cuatro horas serán suficiente para ver todo y comer algo.

El Escorial

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El Escorial, o el Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial es una mezcla de muchas cosas. Está situada a una hora y pico al noroeste de Madrid. Consiste de dos palacios, un monasterio, una basílica, una biblioteca, galerías de arte, jardines preciosos, y el mausoleo de la mayoría de los reyes y los infantes de España. Fue construido por Felipe II en el siglo XVI y es una maravilla de arquitectura e historia. Si alquiláis un audioguía (que yo recomiendo mucho, cuesta cinco euros o algo así pero es reembolsable), pasaréis por lo menos tres horas en este complejo real. Recomiendo mucho este viaje porque hay arte increíble de Tiziano, el Bosco, y el Greco, la biblioteca es fantástica, el panteón de los reyes (donde están enterrados) es realmente increíble, y las vistas de las montañas desde los jardines es preciosa. Es muy interesante ver las diferencias grandes entre los dos palacios que están dentro, uno de los Austrias y uno de los Borbones, que muestran las diferentes familias y etapas importantes de la historia española. También, con los reembolsos y la tarjeta de transporte, es completamente gratis. Os recomiendo mucho que vayáis.

Cómo llegar a El Escorial:

Podéis elegir entre la línea C3 de Cercanías, que sale cada hora (hay que mirar el horario antes) desde Sol y Atocha, o podéis coger un autobús (661 o 664) desde Moncloa; salen con más frecuencia (cada veinte minutos). Desde el estación de tren o autobuses hay que andar diez minutos al monasterio, o podéis coger un autobús local (podáis usar el tarjeta de transporte allí porque está en la Comunidad de Madrid).

El Palacio Real de Aranjuez

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Otro sitio que merece la pena visitar es el Palacio Real de Aranjuez que fue (y sigue siendo, yo creo) un palacio auxiliar de los reyes españoles. Podéis entrar y ver muchas salas y habitaciones, y también hay jardines grandes y preciosos. Además, en una sala están los vestidos de novia de las últimas cuatro bodas reales (incluido el de Letizia, la reina actual de España). Hay una sala increíble de porcelana, y también hay una sala árabe con un techo similar a los de la Alhambra, pero colorido. Son fantásticos. Y podéis ver el Río Tajo, el río más importante de la Península Ibérica, en los jardines. Recomiendo que vayáis después de ir al Palacio Real de Madrid, porque es muy interesante comparar los dos… son muy similares pero hay diferencias fuertes y es fácil ver las influencias de uno al otro. No pasaréis más que dos horas allí, por lo que es un viaje cortito, pero podéis traer algunos bocadillos y comer en los jardines o andar por el pueblo; hay algunas calles grandes con muchos restaurantes y un mercado al aire libre, todos muy cerca del palacio, por si queréis conocer Aranjuez y pasar más tiempo allí.

Cómo llegar a Aranjuez:

Este es el más fácil de todos. Solo hay que coger la línea C3 de Cercanías y bajar en la parada “Aranjuez” (45 minutos, aproximadamente). Desde la estación de tren, hay que andar diez minutos para llegar al palacio.

Estos son solo tres de muchísimos viajes de un día desde Madrid. Otros sitios bonitos y fáciles de visitar son obviamente Toledo y Ávila (pero probablemente visitaréis estos lugares con el grupo), Cuenca, Chinchón, Manzanares el Real, Alcalá de Henares, Palacio del Pardo, y el Valle de los Caídos. Hay mucha información en la red sobre estos sitios, y también podéis preguntarle a Pepa, los monitores, o el director para saber que debéis visitar y como llegar a estos sitios.

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Lugares geniales para estudiar en Madrid

Rachel Williams

Madrid está llena de cosas para hacer en tu tiempo libre, pero la realidad es que estamos aquí para estudiar y a veces tienes que pasar un finde estudiando. Y si eres como yo y no puedes estudiar en casa con tu cama a tu lado, tengo algunas sugerencias para lugares geniales donde puedes estudiar.

Lolina Vintage Café: Madrid tiene un montón de cafés guayes para estudiar, y Lolina es uno de mis favoritos. Tiene sillas cómodas, comida y bebidas deliciosas, y un ambiente muy bueno para estudiar y trabajar con wifi gratis y mucho espacio. Está ubicada cerca del metro Tribunal, en el barrio Malasaña que tiene muchos bares y cafés interesantes. Además, se convierte en un bar por las noches, entonces puedes ir por un coctel con tus amigos después de un día de estudiar.

Café de la Luz: También ubicada en Malasaña (pero un poco más cerca al metro Gran Vía), este café probablemente es mi lugar favorito en Madrid para estudiar. Tiene una selección variada de bebidas y comidas, mucho espacio para estudiar, y wifi gratis. El servicio es bueno y me encantan sus smoothies. Como Lolina, por las noches Café de la Luz es un bar y está abierto hasta las 2 o 3 de la mañana si necesitas una locación para estudiar hasta las tantas.

Biblioteca Escuelas Pías: Si te gusta más una biblioteca que un café (y si no quieres ir a Getafe para utilizar las bibliotecas de UC3M), la Biblioteca Escuelas Pías de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) es un lugar muy fascinante. El edificio fue anteriormente una iglesia, entonces es muy genial estudiar allí con todo el espacio que tiene. Es abierto lunes a viernes y el uso no es limitado a los estudiantes de UNED. Está ubicada en Lavapiés, un barrio que tiene muchos restaurantes buenos si necesitas un descanso con comida mientras estudias.

El Retiro: Finalmente, cuando el tiempo es bueno, el parque Retiro es una opción cuando quieras un lugar para leer o estudiar en el sol. También hay una biblioteca en el parque, un edificio que tiene muchas ventanas para mirar afuera. Esta biblioteca es relativamente nueva, entonces es un lugar un poco secreto donde puedes estudiar cómodamente.

Ojalá que esas sugerencias te ayuden cuando busques un lugar para estudiar además de el tren o el pasillo 15 minutos antes de clase.

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Estudiar en el extranjero con una enfermedad crónica

Jackson Ingram

Cuando tienes una enfermedad crónica, tu salud está siempre presente en tus pensamientos, especialmente cuando experimentas un cambio importante en tu vida como es el de irte a vivir al extranjero. Me diagnosticaron la enfermedad de Chron (“Chron’s disease”) en mi último año de instituto y muchas veces, no estaba seguro de si me iba a poder graduar, y menos aún si iba a poder ir a la universidad después. Gracias a mi medicación, mi condición está remitiendo, aunque el tratamiento de mis síntomas es todavía una parte muy importante de mi vida. Cuando yo estaba considerando la posibilidad de estudiar en el extranjero, mi salud, como no podía ser de otra manera, era mi principal preocupación. Gracias a Dios, he estado bien durante mi estancia en Vassar, pero Madrid está mucho más lejos de Missouri que Nueva York.

Muchas veces resulta fácil decir que puedes hacer cualquier cosa que te propongas pero la realidad es que no puedes estudiar mucho si tienes problemas para comer. Así que, si tienes una enfermedad crónica y quieres estudiar en el extranjero, necesitas hacer un plan:

  1. Habla con tu doctor.

No puedes viajar a otro país sin previamente hablar con tu doctor. A veces puede resultar pesado pero es importante que vayas más allá del chequeo obligatorio con tu universidad. Lo mejor es visitar a un especialista. Para mí, esto no fue posible debido al poco tiempo que tuve entre el fin del primer semestre y mi vuelo a España. Por eso, solo pude acudir al médico general que había visto muchas veces antes. Este tenía experiencia y conocimiento de mi historia médica y pudo aconsejarme con confianza.

  1. Trae toda tu medicación.

Este punto es el más importante a recalcar. El mejor consejo que puedo darte es traer TODA tu medicación a España para la duración del semestre. De verdad, es complicado pedir tus recetas durante muchos meses. Yo pasé muchas horas llamando mi farmacia para convencerla de que me enviara mis recetas. Mis padres y yo decidimos que sería más fácil traer solamente dos dosificaciones por orientación, y el resto sería enviado a mi dirección en Madrid. Pero, ¡sorpresa! La aduana no permite que cantidades grandes de inyecciones atraviesen las fronteras. Yo tuve que ir a Estados Unidos, conseguir mi medicación y regresar a Madrid. El vuelo fue caro e inconveniente, pero necesario. Ahorra dinero y tiempo para evitar mi error.

  1. Preocúpate por ti mismo/a

A pesar de lo que se pueda pensar, tú conoces tu cuerpo más que cualquiera. Si tienes restricciones alimenticias como yo, comer en otro país puede ser como caminar por un campo de minas. A veces, la gente te dirá que debes probar algún plato típico, pero no se preocupará en decirte que una parte es frita o que está hecho a base de cerdo (a los españoles le encantan ambos.) ¡No lo comas! No importa si parece de mala educación rechazarlo. Es mejor que comerlo y destrozar tu intestino.

Debes asegurarte bien sobre qué contiene tu comida y estar seguro de que tu director y familia anfitriona son conscientes de tu problema. Siempre que tengas dudas, pregunta. En las cenas en grupo, por ejemplo, yo siempre me sentaba al lado de una persona que entendiese español muy bien. Si no estaba seguro que acerca del menú, yo preguntaba.

Esta regla se aplica a cualquier restricción de salud. Si necesitas un tratamiento especial, tu programa lo conseguirá. Tu salud es lo más importante.

  1. No descuides tus hábitos saludables.

Cuando estás en un nuevo país, es normal cambiar tu rutina habitual. Probarás cosas nuevas cosas y mucho más. Pero esto no se aplica a tu salud. Normalmente, tú tendrás tus costumbres para manejar tu salud. No las descuides. Para mí, esto significa tener cuidado con mi comida y atenerse a un régimen de ejercicio. La comida en la universidad es barata, pero no es siempre saludable. Por eso, decidí empezar a hacer mi comida en la casa y traerla.

Además, el programa cubre una suscripción al gimnasio. Esa parte es fácil pero la dedicación no lo es tanto. Estoy seguro de que el gimnasio de la Carlos III es bueno, pero recomiendo encontrar uno cerca de tu casa. De esta manera, puedes ir también los fines de semana. También te recomiendo que elijas una rutina temprano y la cumplas. Muchas personas van todos los días, pero yo prefiero tres veces por semana al menos. Recuerda que no es una competición. Crea un régimen que funcione para ti. La meta no es tener mejor aspecto sino estar realmente mejor, sentirte bien.

En conclusión, tu salud debería ser siempre una prioridad. Cuando planees irte un semestre al extranjero, toma precauciones para vivir un semestre saludable.

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Planificar un día sin clase en Madrid

Rubye Peyser

Cuando estás en Madrid con el programa de “Vassar-Wesleyan”, tienes acceso gratis a todos los museos estatales y sitios culturales del país. Si eres como yo, y te surgen diferentes alternativas a la vez, te será difícil elegir qué hacer en momentos específicos. Aunque, a decir verdad, luego no suelo faltar a ningún evento. Después de cuatro meses de aventuras y visitas, tengo un par de consejos para pasar un día buenísimo y cultural en Madrid. Ante todo, mi principal consejo es el de conocerse a uno mismo: averigua cuánto es el máximo de tiempo que puedes quedarte en un museo, no intentes hacer demasiado en un día, y no olvides comer.

Plan para el día:

  1. Duerme hasta las nueve o nueve y media de la mañana, desayuna y sal de casa
  2. El Museo Reina Sofía
    1. Yo sé que ir a este museo es una actividad que resulta casi obligatoria, pero el Reina Sofía es uno de mis sitios favoritos en Madrid. Te recomiendo que vayas muchas veces. La estrategia que seguí fue la de visitar solo un piso por visita. Ahora, he visto todos los cuadros y he pasado, en total, ocho horas allí. (Dos horas por visita, más o menos) Para mí, pasar más de tres horas en un museo no vale la pena ya que el cansancio no te permite prestar la suficiente atención a las obras.
    2. Recomiendo visitar el museo antes de las cuatro de la tarde porque después se llena de gente y de estudiantes.
  3. Lavapiés
    1. Después del museo te recomiendo ir a comer. El museo está a lado de dos barrios que me gustan mucho: Lavapiés y Antón Martin. Ambos tienen restaurantes y cafeterías muy buenas.
    2. ¿Qué te apetece?
      1. Si quieres ir a una cafetería para tomar algo y comer huevos y tostadas de aguacate buenísimos, Pum Pum Café en Lavapiés será excelente. Se ubica a dos manzanas del metro “Lavapiés” o a un paseo de diez minutos del museo. Es una cafetería muy guay. Puedes comer allí, tomar un café, y usar wifi de manera gratuita. A veces, cuando voy sola a este sitio, llevo conmigo el portátil para trabajar o mirar algún capítulo en Netflix. Si quieres algo más variado, hay un mercado en Antón Martin que tiene restaurantes por dentro. Hay muchas opciones allí. También, mientras que estás en el barrio, vale la pena probar un polo en “Lolo Polos”
      2. Si tienes mucho hambre y quieres un menú, te recomiendo “Juan Raro” en Lavapiés o “La Biotika” (comida vegetariana) en Antón Martin.
    3. El Retiro
      1. El Retiro está muy cerca del museo y a un camino de 10-15 minutos de las zonas que anteriormente he mencionado. Después de comer, a mi me gusta pasear, por lo que el Retiro es el sitio perfecto para llevar a cabo dicha práctica. Allí puedes explorar jardines, observar a los pavos reales y ver a mucha gente patinando. Además, hay un biblioteca de vidrio preciosa que resulta perfecta para realizar alguna tarea de última hora.
      2. Vuelve a casa
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