Los Justicieros: Un Grupo Musical que Une Culturas

Por Julissa Mota

Una tarde cualquiera, uno de mis amigos del programa me mandó un enlace para un evento en el Tempo Club la noche del 8 de marzo. Abrí la página y leí la descripción:

“Los Justicieros son un colectivo de cumbia actualmente radicado en Madrid, con integrantes de diferentes latitudes de Latinoamérica y Europa. Mezclan la raíz de la cumbia con rock, salsa, reggae, ska, y todo esto en composiciones propias y versiones. Su misión es desinhibir, alocar y hacer bailar a su público. Esa es su forma de crear justicia en este mundo.”

Me pareció una propuesta interesante, aun más porque la cumbia es un género que me acompaña desde niña, creciendo en una familia mexicana, así que compré una entrada. Nunca imaginé que esa noche se convertiría en una de las más divertidas que viviría en Madrid.

El lugar no era muy grande, pero estaba completamente lleno. Los sonidos que escuché fueron inolvidables y el ambiente simplemente mágico. Había gente de todas partes: Perú, Colombia, España, Francia, y muchas nacionalidades más. Jóvenes, adultos, y hasta dos señoras mayores que no dejaron de bailar ni un momento. Fue en ese instante que supe que había ganado el premio gordo al haber podido disfrutar de esa noche tan especial.

Como mencioné antes, mi familia es mexicana, y vivo en una zona de muchos latinos. Al llegar a Madrid, pronto empecé a extrañar la comida y el ambiente al que estaba acostumbrada. Lugares como Takos al Pastor en Gran Vía y La Cafetería El Paisa en Getafe calmaban mis antojos, pero aún sentía un vacío. En la universidad UC3M, fuera de nuestro grupo de Vassar-Wesleyan Madrid, casi no veía mucha presencia latina. Y en mi día a día, esa presencia era todavía más invisible.

En mi vecindario, cerca de la parada de metro Pacífico, solo he visto a una persona latina. Fue en el baño de mi gimnasio, cuando una mujer se me acercó y me preguntó de dónde era. Charlamos un rato y me contó que ella era de Ecuador, y que había emigrado hace más de quince años. Me dijo que no había vuelto a ver a sus hijos desde que salió de su país a trabajar para poder mantenerlos. Me di cuenta de que, al igual que en Estados Unidos, mucha gente latina viene a España en busca de un futuro mejor para sus familias, aunque eso implique grandes sacrificios.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención de la cultura española es que incluso un lunes por la noche se ve a la gente en restaurantes, tomándose una cerveza, pasándola bien. Sin embargo, notaba que, aunque en realidad hay muchísimos latinos en Madrid, rara vez los veía en esos espacios de ocio: no en restaurantes, no en discotecas, no en El Retiro. Más bien los veía en el metro, en la calle trabajando, o uniformados camino a sus labores. Me parecía triste que, aun siendo una parte tan importante de la población, los latinos estuvieran tan ausentes de los espacios para disfrutar.

Sin embargo, esa noche en Tempo Club fue diferente. Vi a la comunidad latina bailando, riendo, disfrutando junto con españoles y otros europeos de una noche llena de vida. Me sentí llena de emoción, testigo de un momento de felicidad e inclusión.

Y como si eso no fuera suficiente, ese día del concierto también fue el Día de la Mujer. Los Justicieros dedicaron la noche a celebrar a mujeres cantantes, muchas de ellas latinas, dándoles el espacio central en el escenario, presentándolas con orgullo y reconociendo su talento con palabras y flores.

Esa noche supe que Los Justicieros no serían solo un grupo más en mi lista de Spotify. Serían un símbolo de todo lo que me gusta: buena música, justicia social, feminismo, y multiculturalismo. A todos los futuros estudiantes del programa Vassar-Wesleyan Madrid, si tienen la oportunidad de ver a Los Justicieros en vivo, ¡vayan! No se arrepentirán.

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