Por Lucas Richards
Cada Mañana de lunes a jueves, me encontraría en una caja pequeña llena de extraños. Esta experiencia era algo nuevo para alguien que nunca había vivido en una ciudad de más de 100,000 personas. Los trenes eran ruidosos, ocupados, y a veces olorosos (puf). Por lo tanto, ¿cómo es que, en retrospectiva, estos viajes van a ser una de las cosas que más echaré de menos de Madrid?
Vas a pasar mucho tiempo en tren mientras estás en Madrid, sin duda. ¡Pero menos mal! Como lo veo, el tren es siempre una oportunidad para aprender, experimentar, hasta descansar. No obstante, para hacer esto, necesitas unas estrategias, o como me gusta llamarlas, metro-estrategias.
No 1. La conciencia espacial. A veces el espacio en el bus y el tren es estrecho y a veces tienes una mochila grande. Nadie quiere estar en un coche tan ocupado, así que es importante maximizar el espacio en el coche. Si tienes mochila, es mejor dejarla en el piso entre tus piernas. Es útil hacer esto, sobre todo en vueltas largas, para dar un descanso a tu espalda. Además, puede ser útil coger estratégicamente el vagón del tren. Dependiendo de la estación, a veces la salida está más cerca de la parte delantera del tren y a veces de la parte trasera del tren. Cuando coges la línea de cercanías a la UC3M puedes notar una marca en el andén que indica qué parte del tren para en qué parte del andén. Si entras al tren en la sección C, pararás directamente frente a la salida que te evitará quedarse atrapado detrás de la multitud en tu camino a clase.
No 2. La buena educación. Dos palabras, “permiso” y “perdón”. Si necesitas pasar a través de la gente al salir del tren, un simple pero firme “permiso” funcionará, y si no pueden oírte, no es maleducado dar un toque suave en el hombro. Y si chocas con alguien, no pasa nada, di “perdón” y haz contacto visual con la persona para reconocer el error. No lo pienses demasiado. En el metro estas cosas ocurren. Por otro lado, si eres alguien que bloquea la salida del vagón del metro, permite pasar a las personas. Si estás directamente frente a la salida, sal del vagón por un momento para maximizar el espacio para salir; no te preocupes, tendrás tiempo para volver a entrar.
No 3. La paciencia. Siempre habrá otro tren. A menudo es frustrante esperar en el andén del metro o cercanías, pero nunca es tan largo como se siente; en un día normal nunca necesitarás esperar más de 10 minutos, ¡típicamente no más de 5! No obstante, si te gusta planear tus viajes con más eficiencia, hay unas aplicaciones útiles. Para ver un mapa de la red de metro en cualquier momento, o qué estaciones están cerca de tu ubicación, descarga la app de Metro Madrid. Para tener un horario comprensivo de las líneas de cercanías, la app de Renfe Cercanías siempre es útil. ¿Apple Maps o Google Maps? Me he dado cuenta de que para el transporte público la guía más precisa es la aplicación Citymapper, pero para encontrar lugares específicos, Apple o Google son las aplicaciones más útiles, solo recuerda activar el modo de “en transporte público”.
No 4. Las agallas para caminar. A veces, no, a menudo, debes caminar. Madrid es una ciudad en la que se puede ir andando a casi cualquier lugar. Algo para tener en cuenta: un camino de 30 minutos es nada aquí. Al caminar por de Madrid, puedes descubrir mucho de la ciudad. Un café nuevo, un parque pequeño para pasar el rato, o alguna arquitectura hermosa de Madrid que no habías visto antes. Vas a ver que caminar vale la pena.
Vale, pues, ¿por qué me encanta el transporte público? Me encanta porque es una red que permite a cualquier persona moverse a cualquier lugar a través de la ciudad a un precio asequible. Los trenes son rápidos. Cada viaje te muestra la gente de Madrid y te permite ser una parte de esta ciudad maravillosa. Puedes ver cómo la gente se viste, se comunica y lo que hace día a día. El metro me conecta a mi propia vida en Madrid, pero también a las vidas de todo el mundo que se encuentra también aquí.

