¡Entrenando para mi primera maratón!

Por Grace Huber

Antes de llegar a Madrid, me apunté a mi primera maratón en Lisboa, una decisión que definió mi experiencia en el extranjero. Cuando llegué, tenía miedo y me sentía fuera de lugar; el único método de consolidación que podía traer conmigo de casa era correr. El entrenamiento para la maratón me dio una rutina y un propósito, algo familiar en un mundo completamente nuevo. Fue crucial para acostumbrarme durante la orientación y especialmente en las primeras semanas en Madrid. Al principio, me sentía muy melancólica y no quería salir del apartamento, pero tenía que completar mi carrera del día, así que me fui animando y cada vez me sentía mejor. Sin embargo, el correr sola se volvió aburrido, lo que me empujó a ganar la seguridad para conectar con gente de mi programa y construir relaciones fuertes. Después de la orientación, era difícil ver a la gente del programa si no tenía clase con ellos; correr me daba una razón para contactarlos y mantenerme en contacto mientras seguíamos nuestros propios caminos.

Después de un mes de correr a través de cada esquina del Retiro con cada corredor que podía descubrir del programa, decidí probar a correr con un club de running. Había visto muchos grupos en el parque, riendo y bromeando, y quería disfrutar como ellos. Solo fui una vez, porque con clases y otras actividades mi horario de correr se volvió caótico; hacía muchas carreras muy tarde en la noche y otras antes del amanecer, pero lo disfruté inmensamente. Era muy tímida y al principio no hablé con nadie; me parecía que toda la gente del grupo tenía ya una amistad y no quería interrumpir. Sin embargo, después de una breve introducción, mencioné que iba a correr la Maratón de Lisboa y conocí a dos personas más que también iban a correr la misma carrera. El resto de la carrera charlaba con ellos sobre sus planes de entrenamiento, mejores rutas para largas carreras en Madrid, la maratón, y mucho más. La carrera no solo me ayudaba a conocer más corredores y a evitar otra carrera aburrida, sino que también me ofreció consejos muy útiles.

La maratón de Lisboa fue mi primera vez y estaba muy nerviosa; no tenía ni idea de lo que podía esperar y no me sentía preparada. Uno de los corredores que conocí, ya había corrido la maratón de Lisboa y me ayudó a superar muchos de mis miedos. Su conocimiento de la ruta, la experiencia, las multitudes, y la energía de la carrera en general era información que yo nunca podría encontrar en línea. Terminé esa carrera con el mejor humor y con una sensación de seguridad que mantuve durante el resto de mi entrenamiento. Definitivamente estaba nerviosa durante la carrera con el club; hubo muchas veces en las que no podía participar en conversaciones porque no entendía o tenía que decir algunas cosas en inglés porque me olvidaba. Sin embargo, estas dificultades no me impidieron disfrutar y aprender, y estoy muy contenta de haber ido, incluso si fui solo una vez.

Correr no solo te ayuda a conocer más gente, sino que también es una gran manera para aprender más sobre una ciudad. Correr más de 30 millas cada semana te dará una buena razón para ver toda Madrid, e incluso otras ciudades si viajas. Obviamente, correr es más rápido que caminar, y cuando estás entrenando para una carrera, necesitas correr mucho. Vi tanto del Retiro, de otros parques de Madrid (parque del Santander, Oeste, etc.), y de distintos barrios gracias a que corrí tanto.

Tres semanas antes de la maratón, me torcí el tobillo durante una carrera y necesité descansar durante el resto de las semanas previas a la maratón, así que mi primera carrera al volver de una lesión fue la maratón. Obviamente estaba muy nerviosa, pero me inspiró muchísimo la energía y la emoción de la gente que se había entrenado tan duro para esta carrera. Oí y vi pósteres en una multitud de idiomas, y era muy interesante ver gente de orígenes tan diferentes en el mismo lugar, luchando por lograr la misma meta. Cada vez que oía “vamos” o “corre,” corría un poco más rápido, y pienso que la sola razón que la terminé era debido a los corredores simpáticos que usaban un poco de su energía para motivarme a seguir corriendo.

La experiencia me enseñó mucho sobre mis propias capacidades, la nueva ciudad donde estaba viviendo, la cultura de correr en España y Europa en general, y me mantuvo cuerda en los momentos más difíciles. No todos quieren correr una maratón o una media maratón, pero si lo has considerado, ¿por qué no lo intentas mientras estudias en el extranjero?

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