Por Tessa Locke
Al llegar a Madrid, me sentí inundada con la gran cantidad de actividades y cosas que hacer en la ciudad floreciente. Sabía que quería probar algo nuevo en Madrid y encontrar una forma de conocer a gente española. En los Estados Unidos, formo parte del equipo de remo de Vassar College, pero obviamente hacer remo no era posible en Madrid, pues el río Manzanares es muy chiquito. Aunque no podía remar, todavía quería hacer algo que me mantuviera activa, y me gusta hacer deportes por los beneficios a mi salud mental y física.
Encontré el ultimate frisbee un poco aleatoriamente: algunas de mis amigas ya jugaban el frisbee en Madrid y decidí ir con ellas al entrenamiento. Nunca había jugado al deporte del ultimate frisbee antes de empezar aquí en España. Sin embargo, el equipo de las Dulcineas resultó ser el ambiente ideal para aprender el juego. El equipo era muy acogedor y aunque vine por la primera vez con muchos nervios, me sentí cómoda muy rápidamente. Había mucha gente nueva en el deporte, ya que no es muy común en este país y casi nadie tiene experiencia.
Ir a los entrenamientos me dio estructura en mi horario, y también me forzó a alternar con otra gente en el programa y, sobre todo, gente española. Soy tímida por naturaleza, y tener la estructura de los entrenamientos me ayudó a salir de mi zona de confort y conocer a nueva gente, una de mis metas principales para la experiencia aquí en Madrid. Me gustó mucho hacer actividades sociales con el equipo. Fui a un picnic en el Parque Madrid Río donde compartimos comida y jugamos juegos divertidos como intentar comer una oreo desde la frente sin usar las manos. (Os advierto: es muy difícil).
A veces era complicado aprender las reglas, las técnicas, y las estrategias de un deporte nuevo en español. Sin embargo, aproveché la oportunidad de practicar mi segunda lengua en una clase de idioma inusual y a la vez he aprendido habilidades nuevas de deporte que puedo poner en práctica cuando regrese a los Estados Unidos. El momento cumbre de mi viaje inesperado con el ultimate frisbee fue cuando jugué en un partido por primera vez. Me había apuntado a participar en un torneo muy relajado, y ¡ganamos nuestro primer partido! (No hace falta mencionar que el otro equipo se constituía primariamente con chicos menores de trece años). Fue muy divertido poner en práctica lo que había aprendido en mis entrenamientos. Después del torneo, fui con el equipo a un bar español y probé un plato típico que me recomendó una compañera española: el Cachopo. (Está muy bueno, os recomiendo que lo probéis).
Intentar algo nuevo por primera vez en España fue una experiencia angustiante, pero después de haberlo hecho, me siento con más confianza en mí misma y quiero continuar probando cosas nuevas cuando regrese a mi universidad. Hay tantas cosas que experimentar en la vida y no quiero que el medio sea un obstáculo que me impida hacer todo lo que quiero.
Además, valoro mucho a las personas que he conocido en el equipo, e intentaré mantener conexiones con ellas a través de las redes sociales después de mi regreso a los Estados Unidos. Les recomiendo a todos los recién llegados a Madrid (o cualquier ciudad nueva) que intenten una actividad nueva. Es una experiencia única que sin duda te ayudará a sentirte más lleno de confianza e integrado en tu cultura y comunidad nuevas.

