El metro hace Madrid

Por Michaela Malin

 
Quiero hablar sobre el metro. Es obligatorio que repasemos las reglas literales del metro para que no hagamos el ridículo, aunque la mayoría son de sentido común. Después de que entendamos las reglas, empezamos con las partes importantes: la cultura del metro y lo que he aprendido de mi tiempo en él.
 
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Las reglas:
1.     Tu música con auriculares
2.     La mochila en el suelo
3.     Por teléfono en voz baja
4.     No te sientes en el suelo
5.     Cede el asiento
6.     No obstaculices la salida…y sonría. 
 
La verdad es que todos siguen estas reglas casi siempre, pero hoy, cuando decidí escribir mi entrada en el blog sobre el metro, ví a un hombre sentado en el suelo en la misma posición que el emoticono amarillo de las reglas. Independientemente, quiero destacar algunas partes de este anuncio. Estas no son todas las reglas del metro. No hay nadie imponiéndoselas a los pasajeros, pero hay claramente un acuerdo tácito de que todos quieren respetar el civismo en el metro así. La frase “Tú haces Metro” tiene mucho significado en el sentido de que todos tienen la responsabilidad de hacer la experiencia agradable a todos. 
         Como extranjera, era mi prioridad aprender estas reglas literalmente, así no era obvio que soy americana. Lo más difícil es la segunda regla: la mochila en el suelo, porque el metro está lleno de gente, da un poco de miedo dejar la mochila en el suelo. En realidad, es mejor porque crea más espacio para todos y se puede mirar la mochila para cuidarla como no se podría si fuera en la espalda. Las cosas más difíciles para adaptarse son las normas culturales.
 
La cultura:
Mi experiencia favorita es que la gente más joven se levanta para dar su silla a alguien mayor o con alguna discapacidad o a una mujer con hijos. Me parece totalmente distinta la regularidad con la que veo esto en Madrid en comparación con los Estados Unidos, y me encanta. Esto es la “sonría” que manda la señal de las reglas del metro. Esto me hace sonreír. Un detalle importante de esto es que nadie agradece profundamente cuando alguien le da una silla. Es una norma y se agradece con una inclinación de cabeza y con contacto visual. Una de las muchas situaciones en las que usualmente nosotros daríamos las gracias, los españoles no las dan porque crearían un sentido de separación si se usan estas formalidades. Sin dar las gracias, entre los españoles, es más como una relación familiar y amable. 
         Esta cultura viene de algo que no existe en las ciudades de los Estados Unidos: la comunidad en los anónimos. He aprendido que hay una cultura menos individualista en España que en los Estados Unidos y el metro es un lugar para observar esto en vivo. Lo que esta diferencia significa para los extranjeros es que tenemos que practicar estas nuevas normas como estrategia para aprender más en Madrid. 
Otros ejemplos son que nadie come nada en el metro, creo que porque está mal visto comer solo y en frente de otros. También en las situaciones de entrada y salida de los metros todo está en desorden, pero siempre hay un espacio vacío para las personas en el tren a salir, y nunca hay acciones agresivas para acelerar el proceso. Además, para salir del metro, es normal levantarse y esperar cerca de la puerta mucho antes de que el metro pare, porque esto elimina las prisas que hay en ciudades como Nueva York. 
         Hay algunas cosas menos agradables en el metro de las que deber ser consciente también. Hay personas pidiendo dinero casi siempre, y es mal educado ignorarlas completamente si te están hablando. Debes decir algo como “no gracias” si no quieres dar nada, o dar un poquito de dinero si quieres. Que tantas personas den dinero me parece una norma que viene de la cultura con raíces católicas. La otra cosa es que a la gente le encanta mirar a los otros en el metro como si pasasen desapercibidos. Es un poco incómodo, hasta que se decide participar también, y esto me lleva a la conclusión: ¡observad!
 
La lección:
Lo que todo esto resume para mi es la perspectiva necesaria para llevar a Madrid como extranjero. Es totalmente fascinante, pero más importante es vivir en Madrid con los cinco sentidos atentos. Las partes de mi vida diaria que más me gustan aquí son el tiempo andando en las calles sin rumbo o en el metro sin nada más que hacer que observar durante cinco paradas. Es un tiempo importante para oír la lengua informal de las personas en sus teléfonos o en conversaciones, y más el lenguaje corporal de amigos, novios y padres con sus hijos, es interesante e informativa y permite convertir la vida en Madrid en una asignatura de la universidad.  
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