Revelando Madrid

Por Sofía Guzmán Abrahamson

Uno de mis rituales favoritos, en cualquier lugar, es el proceso de revelar mis fotos. Este ritual empezó durante la escuela secundaria, cuando encontré una cámara pequeña que mi padre había comprado en los años noventa, y él me enseñó cómo usarla para sacar fotos con carretes de película. El proceso no solo de sacar fotos, sino también de llevarlos a un laboratorio, se convirtió rápidamente en parte importante de mi rutina mensual. Cuando llegué a Vassar, aprendí cómo revelar mis propias fotos, y eso también se convirtió en parte de mi rutina y uno de mis pasatiempos más queridos.

A punto de llegar a Madrid, ya sabía que tenía que encontrar un sitio para revelar mis carretes. Un lugar que hace todo, o, mejor, un laboratorio que podría usar para hacerlo yo misma. Necesitaba un lugar no muy lejos, no muy caro, y de buena calidad. Después de poco tiempo, encontré Cuarto Color Lab por recomendación de un amigo, y empecé a llevar mis fotos allí. Les hacen un trabajo buenísimo (aún si no es tan rápido como mi laboratorio en Nueva York… pocas cosas aquí van tan rápido como Nueva York, y es una buena lección de paciencia y tranquilidad). Aquí están algunos ejemplos de fotos que revelé en Cuarto Color Lab:

Dos Mujeres paseando por el Matadero de Madrid durante Carnaval

Una mujer sentada durante la Feria de Sevilla

Pero todavía estaba extrañando mucho el cuarto oscuro en el tercer piso del College Center en Vassar, y pensar en el precio de revelar todas mis fotos me daba pena. Cuando Cuarto Color Lab subió sus precios, sabía que tenía que buscar otras opciones. Un día, repasando un Reddit thread sobre laboratorios y fotografía en Madrid, encontré un comentario chiquito sobre un lugar llamado “Contado Pierde,” de hace cuatro años. Parecía perfecto: un laboratorio comunitario cerca del barrio del Rastro, entre Embajadores y La Latina. Ya un barrio que me gustaba mucho explorar, me sorprendí de que no lo había encontrado antes, pero así es la vida. A veces necesitas Reddit para encontrar lo que hay justo bajo tu nariz. Entonces, con el tiempo ya volando y solo un mes, más o menos, que me quedaba en Madrid, fui a Calle del Carnero 15 para aprender más. La chica que trabajaba allí me ayudó a pedir una fecha para alquilar el laboratorio, y después de una semana de esperar y contar los días, fui una tarde a Contado Pierde con cuatro carretes terminados de Ilford HP5 rebotando en mi bolsa.

Con aprehensión, bajé al sótano, pero fue una aprehensión que no era necesaria. Otra chica me recibió con gusto y escribió las instrucciones de nuevo en el pizarrón para ayudarme. Ella me enseñó dónde podía encontrar toda la química, herramientas, y guantes, y más, y dónde podía pedir más ayuda si lo necesitaba. Y entonces, revelé mis carretes, recordando la secuencia familiar más y más a cada paso. Cuando salí, los carretes no rebotaban nada más. En su lugar, tenía cuatros mangas plásticas de negativos, lisos y brillantes, seguros en mi bolsa entre libros y recibos olvidados de los meses pasados. Regresé unos días después para escanearlos, sentada frente a un ordenador anciano en el sótano, cortando y escaneando para enviarlos a mis amigos. Durante todo mi tiempo en el laboratorio de Contado Pierde, descubrí que la gente siempre estaba disponible para ayudar o charlar. Aprendí un vocabulario nuevo en español, y por fin encontré no solo uno de mis pasatiempos favoritos en Madrid, sino también una comunidad de gente con la misma pasión.

Si a ti también te gusta sacar y revelar tus propias fotos, no puedo recomendar Contado Pierde más. Y si tienes hambre después de horas en el cuarto oscuro, está la panadería Novo Mundo Pan justo al lado, y también si caminas más o menos cinco minutos más dentro de Embajadores, puedes encontrar Mansilla Libros y Café (y un montón de otros cafés) para relajarte y trabajar. Si te vas a Contado Pierde en un domingo, vas a encontrar una escena muy diferente de cualquier otro día de la semana. Todos los cafés y restaurantes llenos, y las calles también apretadas con antigüedades y ropa del Rastro. Eso también es muy divertido, pero para un día más tranquilo no lo recomendaría.

Y por supuesto, si no quieres revelar fotos tú mismo, siempre hay muchos otros laboratorios que pueden hacerlo de manera profesional. Todavía recomiendo mucho Cuarto Color Lab, uno de los más económicos y convenientes que encontré durante mi estancia en Madrid.

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