Por Jasper Selwood
Cuando llegué a Tossa de Mar, un pueblo en la Costa Brava, esperaba un pueblito dormido, donde podría ver la arquitectura medieval y hacer senderismo cerca del océano.
Era el día de San Valentín, y me estaba quedando en Barcelona solo.
Había decidido ir a ver otra parte de la región por el día. La primera cosa peculiar que vi fue un grupo de gente disfrazada de hojas de marihuana, montando en bicicleta. Me sorprendió mucho, pero continúe explorando el pueblo, incluyendo una torres y paredes bellísimas. Encontré un restaurante de arepas para desayunar. Estaba esperando mi comida cuando oí el sonido familiar de Bad Bunny, venía de la calle, a volumen alto.
Segundos después, una muchedumbre enorme apareció en frente del restaurante, todos disfrazados. La gente empezó a entrar al restaurante, y en cuestión de minutos, el sitio, antes vacío, a excepción de mí, estaba completamente lleno. Había gente disfrazada de Stranger Things, doctores, esqueletos y todo lo demás que uno se pueda imaginar.
“¿Halloween en febrero?” estaba pensando. Las personas estaban tomando cervezas y comiendo los aperitivos gratis que había puesto el restaurante al frente. Fui fuera del restaurante para ver la escena. Era lo que parecía. Cientos de personas, y en el medio, un camión de plataforma con un hombre en traje rosado, animando a la multitud. Finalmente pregunte a la camarera: “¿Qué es esto?”. “Carnaval”, me respondió ella. “Ocurre cada año”. En mi mente era un evento solo en Brasil; no me di cuenta de que se celebraba en España. Más tarde, aprendí que el carnaval había sido ilegal durante los años de Franco, y fue parte de la represión de la cultura catalana. Me alegro mucho de que exista todavía. A pesar de que no es muy conocido fuera de España.
Después de diez o quince minutos, los aperitivos habían desaparecido y la multitud también. Estaba sentado en silencio otra vez, impresionado con la vida social vibrante que existía en un pueblo tan pequeño. La energía del evento se quedó conmigo el resto del día. Cuando vuelva a España, no puedo esperar ir a más carnavales. Algunos de los más importantes están en Cádiz, Tenerife, y Sitges, pero también, en el festivo en Tossa de Mar y otros pueblos pequeños es una expresión de la cultura regional muy fuerte y, en mi opinión, clave de ver.
Mi consejo es simplemente encontrar un pueblo que celebre el Carnaval e ir. Fue uno de los eventos más interesantes que vi en España.

