Por Imogene Ostrom
Siguiendo las indicaciones de la directora del programa, nuestro blog tiene que ser una recomendación para: (1) mejorar el dominio del español, (2) integrarse socialmente, o (3) profundizar en el conocimiento de la cultura española. ¡Pues mi recomendación se incorporará a las TRES! Soy una chica que sobresale.
Hacer deporte siempre ha sido la manera más fácil para mí a la hora de crear comunidad y vínculos con mis iguales. Cómo juego rugby y voleibol en Wesleyan, busqué un equipo de uno de aquellos en Madrid para jugar. Pero, ojo: es difícil encontrar los grupos/clubes/deportes estudiantiles en la Carlos III. No hay una feria de clubes como en Wesleyan para encontrar los grupos que te interesan. Tienes que ser muy activa en tu búsqueda, contactando con la zona de estudiantes, o como yo, buscando el deporte en Instagram y mandándoles un DM.
Quería integrarme socialmente con otras jóvenes españolas, y honestamente es una meta difícil de conseguir. Claro que interactúe con los otros estudiantes en mis clases de Grado, pero no pasamos el rato fuera de clase—la mayoría de mis amigos fuera del programa son otras estudiantes extranjeras. Busqué este equipo de rugby para pasar el rato con españolas fuera de lo académico. Elegí rugby en vez de voleibol (que también me encanta jugarlo) por la fuerte comunidad que se crea en torno a este deporte. Este equipo ha sido mi fuente primaria para hacer amigas españolas, profundizar en mi conocimiento de la cultura madrileña y en mi dominio de la jerga española.
Sin mi equipo, las Hipopotamas de la UC3M, no estaría tan integrada socialmente. Aquí jugué mis primeros partidos de 15s y donde, después del partido, nos juntábamos en el bar de al lado con el otro equipo para charlar y celebrar. Todas eran tan acogedoras, invitándome a sus fiestas, asegurando que no me sintiera excluida durante el calentamiento o las charlas, adaptándome en sus “familias” de rugby (mi mamá es Miki y mi abuela es Kiwi), dándome un apodo dentro del equipo, etc. Fuera de mi familia anfitriona, ellas eran mi vínculo con la vida española. Muchas veces después del entrenamiento nos tomábamos una cerveza cerca del campo, riendo y charlando sobre todo y nada a la vez. Mis viajes en tren después del entrenamiento hacia Madrid con Laia, Marta y María también fueron momentos destacados para mí. Estuve sentándome con ellas en el tren por media hora charlando, compartiendo historias y comparando los EE. UU. y España donde obtuve una perspectiva íntima de la vida y pensamiento madrileño.
Entonces te recomiendo, querido lector, que busques activamente unirte o buscar grupos de estudiantes y gente joven en Madrid al principio de tu visita. No dejes que el tiempo pase y te haga conformarte con no alcanzar tus metas culturales y sociales. Y, si quieres jugar rugby, júntate a las Hipopótamas, ¡que son las más guays del mundo!

