Para los aficionados del transporte

Por Anthony Rimac

Desde el día que nací, me han encantado los trenes. No te puedo decir exactamente por qué, pero hay algo sobre la mecánica y el poder de ellos que me fascina. Entonces, cuando llegué a Madrid, me alegré mucho al enterarme de que había un museo del ferrocarril aquí.

Cuando se piensa en los museos de Madrid, se suele pensar en los museos famosos de arte, como el Prado, el Reina Sofía y el Thyssen. Sin embargo, hay muchos museos más pequeños y menos conocidos en la ciudad, y el Museo del Ferrocarril de Madrid es uno de éstos. El museo está un poco al sur de la Puerta de Atocha en el Paseo de las Delicias. Hay una parada de metro y una parada de Cercanías justo al lado (Delicias), pero se puede llegar andando desde Atocha y sólo se tarda unos diez minutos.

Como en tantos otros países, los trenes han tenido una gran importancia en España y en el desarrollo de ella. Desde la llegada de la locomotora a vapor hasta la llegada del AVE, los españoles han usado los trenes para mover tanto mercancías como personas por el país. De la historia ferroviaria española, el aspecto que destaca sobre todo es sin duda el AVE. El sistema del AVE es el segundo mayor sistema de trenes de alta velocidad en el mundo, tras sólo China. Con velocidades hasta 300 km/h, el AVE es también uno de los trenes más rápidos del mundo.

Dado que vas a vivir en España por lo menos unos cuatro meses, vale la pena aprender sobre la historia y evolución del sistema ferroviario español, ya que seguro que vas a usar el tren para viajar a otras partes de España cuando estés aquí. Aunque no seas un aficionado de los trenes, puedes aprender mucho sobre los trenes españoles y llegar a apreciar todo lo que han hecho por el desarrollo de España. El Museo tiene exhibiciones de todo tipo de trenes (locomotoras a vapor, locomotoras eléctricas, locomotoras de diésel y distintos tipos de vagones). Es decir, puedes ver claramente la progresión desde las locomotoras a vapor hasta los primeros trenes de alta velocidad (Talgo). Los vagones que hay en el Museo también son muy interesantes ya que te dan una idea de las dinámicas sociales (con coches de primera, segunda y tercera clase) durante sus épocas respectivas y cómo vivía la gente de las distintas clases sociales. Puedes subir en muchas de las locomotoras y vagones, los cuales están muy bien restaurados para ver cara a cara cómo funcionaba y para qué se usaban estos trenes cuando todavía estaban en servicio.

Mi parte favorita del Museo, sin duda, es una locomotora a vapor con el panel lateral quitado para que puedas ver lo que hay dentro de ella y ver exactamente cómo funciona una locomotora a vapor. Hay también un café y restaurante dentro de un vagón restaurado, por si tienes hambre o tienes ganas de tomarte un café. Si ir a un museo del ferrocarril te parece el coñazo más grande del mundo, te dejo la siguiente recomendación: no te limites a los museos más conocidos En Madrid – ¡busca museos que traten temas sobre los que no sepas nada!

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