De picnic en El Retiro

Por Marian Cazares

Mi recomendación sin duda es ir de picnic al Retiro. Mi razón principal por querer estudiar en Madrid este semestre fue el hecho de que mi hermana también estaría estudiando acá, pero no sabía qué tan seguido nos veríamos ya que las dos seguro estaríamos ocupadas con nuestros deberes. Sin embargo, encontramos modos de alinear nuestros horarios, especialmente a la hora del almuerzo, para poder pasar más tiempo juntas. Los días en los cuales tenía planeado ir de picnic al Retiro con ella para el almuerzo fácilmente se convirtieron en unos de mis días favoritos.

Solíamos ir de picnic los martes o los fines de semana. Los martes, salía de mi clase de “Español para Hispanounidenses,” mi única clase ese día, y tomaba el Metro hacia el Mercadona que quedaba de pasada, donde compraba los ingredientes para nuestros sándwiches. Los fines de semana, como no venía de la universidad, pasaba a Día, a Carrefour, a BM, o a Lidl por los ingredientes, ya que me quedaban más cerca del apartamento y de pasada al Retiro. Después me veía con mi hermana en El Retiro. Quien llegara primero escogía un lugar y le mandaba su ubicación a la otra. Unos días nos sentábamos por el Palacio de Cristal, otros por la Puerta de Dante o por la Puerta de Murillo. Siempre era un lugar diferente, especialmente porque el parque es demasiado grande.

Me gustaba darme el tiempo de tomar una pausa en mi día para comer y relajarme después. Platicaba con mi hermana acerca de mi semana, planeábamos cuándo nos veríamos la próxima semana, y les marcábamos a nuestros padres. Si quería, podía leer un rato, tomar una siesta ahí mismo, o tan solo cerrar mis ojos y descansar. Una vez que habíamos comido y descansado, íbamos a explorar una parte diferente del parque, como el Real Jardín Botánico, los Jardines de Cecilio Rodríguez con los pavos reales, o La Rosaleda. En general, estas salidas me ayudaban a despejar mi mente y relajarme.       

Nuestros picnics además eran muy económicos. Con tan solo 10 euros, compraba el pan, el jamón, el chorizo, el queso, la jarrita de salsa pesto, y una botella grande de agua o de té para compartir. Nos salía para hacer 4 sándwiches–ya fueran dos para cada quien durante el almuerzo o solo uno para entonces y el otro para llevar. Teniendo en cuenta que la dieta diaria para la comida era de 15 euros, me ahorraba un tercio de ese dinero. También debería mencionar que la manta que usábamos para sentarnos en el pasto durante nuestros picnics la compramos en el Rastro por tan solo 5 euros. Fue una buena inversión en mi opinión porque además de tener un diseño bello, no se ensuciaba fácilmente, y ocupaba muy poco espacio cuando la doblaba, así que era fácil cargarla en mi bolso de la escuela para cuando tenía planeado ir de picnic justo después de clase.

This entry was posted in Espacios verdes, parques, extracurriculares, Lugares para visitar en Madrid, Moverse por Madrid o España. Bookmark the permalink.