Encontrando la naturaleza en una ciudad de piedra

Por Zoe Nagle

Soy una persona que explora la naturaleza en cualquier lugar donde me encuentro. Cuando salí de Wesleyan, estuve muy nerviosa porque ya no tenía espacios verdes en una ciudad tal como Madrid. Aunque Madrid tiene un parque maravilloso, muy conocido, llamado El Retiro, con muchos senderos por los que se puede caminar o correr cuando te apetezca, me parecía que este sería el único lugar para experimentar la naturaleza en medio de la ciudad.

En Wesleyan, hay muchas oportunidades para conectar con la naturaleza, si es una clase de senderismo de educación física o con un club como el de excursiones. Pensaba que Madrid no tendría un lugar para realizar actividades en plena naturaleza, como en Virginia, donde podía montar en bicicleta. Pues, cerca de mi casa en Virginia, hay muchos senderos por donde puedo pasear en  bicicleta, sobre todo durante el verano cuando el clima lo permite. Madrid es una ciudad muy seca y con una temperatura media; tiene un clima que funciona muy bien para montar bicicleta.

Es por ello que, cuando llegué a Madrid, quería hacer mi actividad favorita en un lugar similar a mi hogar.  Al principio de este camino, no encontré nada de este tipo que estuviese a la altura de mis deseos para explorar la naturaleza. Pensé en la idea de una membresía de un gimnasio cerca del piso de mi familia anfitriona porque el programa cubriría 30 euros por cada mes, pero quería encontrar un sitio de bicicleta.

Un día, me acordé de la parte gigante verde del mapa de Madrid. Ya me había enterado sobre la existencia de Casa de Campo, el parque al oeste de Madrid, pero no tenía ninguna idea de la existencia de los 94 kilómetros de senderos de bicicleta a través de todo el espacio verde. Empecé a investigar la situación para encontrar una bicicleta a un precio bajo y llevarla al parque. Eventualmente descubrí que el programa de la ciudad se llamaba BiciMAD.

BiciMAD es una red de bicicletas eléctricas (de modo de pedaleo asistido) con sitios a través de toda la ciudad. Para acceder a una bicicleta, se necesita descargar la aplicación de BiciMAD y se vincula tu tarjeta de transporte del metro (que el programa cubrirá también). Un viaje de 30 minutos podría costar 0,50 euros, y otro 0,50 por los próximos 30 minutos. Después de una hora, la tarifa aumenta un poco, hasta 3 euros por cada 30 minutos. También existe la posibilidad de tener una suscripción cada mes por 10 euros. Esta suscripción permite 30 minutos gratis. Cada mes, el programa puede cubrir los gastos que sumen menos de 30 euros en total en vez de una membresía al gimnasio.

Cuando hice mi primera visita a Casa de Campo, exploré los senderos alrededor del lago y cerca del bosque dentro del parque. La manera en la que la bicicleta eléctrica funciona permite al usuario no estar en una gran forma física. Los pedaleos asistidos funcionan de modo que la persona necesita pedalear, pero el motor eléctrico trabaja en conjunto con los pedales y la ayuda. La bici se mueve muy rápido y, especialmente cuando se baja la pendiente, se siente como una montaña rusa y se pueden oír las aves al mismo tiempo. La brisa está en los árboles y se siente como si estuvieras en el campo, muy lejos de la ciudad, cuando en realidad se tomó el metro para ir al parque. Para ir a Casa de Campo y experimentar lo mismo que yo, necesitas tomar el metro en la línea 10 hasta la estación de Lago. Cerca de la estación hay un centro para coger una bicicleta. Cuando se quiere coger la bici, se necesita tocar con la tarjeta de transporte sobre la parte de la máquina que contiene la bicicleta hasta que la luz roja cambia a verde. Entonces tendrás tu bicicleta disponible por tanto tiempo como quieras montar en el parque.

Regresé a Casa de Campo muchas veces para experimentar la naturaleza en una ciudad que solo tiene los espacios verdes en unas zonas concentradas. Una vez, fui muy lejos de la ciudad en sí, me encontré frente a un muro junto a un gran jardín y a caminos de senderismo, continué a lo largo del muro y subí una colina gigante en la que encontré dos hombres montando también. Nosotros compartimos saludos y estuvimos sin aliento. Cuando se conoce a alguien nuevo en una actividad favorita, solo puede mejorar la experiencia propia. 

A fin de cuentas, hay muchas maneras de encontrar espacios verdes en Madrid, pero creo que montar bici en Casa de Campo, especialmente después de un día largo de clase, es una de las mejores actividades en Madrid. ¡Espero que disfrutes tus viajes en bici cuando llegues a Madrid tanto como yo!

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