Lo que me hubiera gustado saber antes de llegar a Madrid

Aleena Malik

Como alumnos del programa Vassar-Wesleyan in Madrid, tenemos la gran suerte de disponer de muchos recursos para irnos preparando para la vida cultural en Madrid, la vida académica en UC3M y la vida social en general. A pesar de tener al director, a la subdirectora, al sitio web del programaal sitio web de Disfruta Madrid Más, y al sitio web de la Carlos III, todavía existen algunas cosillas más que me hubiera gustado saber antes de llegar a Madrid para facilitar un poco más la transición.

1. El horario: Aquí en España, se usa el horario de 24 horas (también conocido como el horario militar). Es decir, después de lo que sería “noon” en Estados Unidos los números siguen sumando (13:00 es la una, 14:00 son las dos, etc.). A mi y a mis amigos nos costó una barbaridad acostumbrarnos a este sistema. Os vendrá muy bien cambiar los relojes en vuestros ordenadores y móviles para iros acostumbrando antes de llegar. Si lo hacéis, facilitará mucho el proceso de formular vuestro horario de asignaturas. OJO: Aunque se escriba la hora según el horario de 24 horas, al hablar se dice “Quedamos a las dos en la cafetería” en vez de “Quedamos a las catorce en la cafetería”. Ahora, para por ejemplo pedir un taxi por teléfono para otro día, utilizad el horario militar para dejar claro que quieres que el taxi te recoja a las 22h00 (las 8 de la tarde) porque si no podrían entender las 8 de la mañana.

2. El centro de Madrid: Si venís de una ciudad pequeña en los EEUU, como yo, la idea de vivir en una ciudad tan grande como Madrid puede ser muy agobiante pero Madrid es más pequeña de lo que parece. Esto no quita que haya muchísimo que conocer, pero sí significa que no os tenéis que limitar a ir en transporte público todo el tiempo. Uno puede ir andando desde un barrio a otro muy fácilmente. A mi me pareció que la ciudad era geográficamente mucho más extensa porque el sistema de metro es muy extenso, pero generalmente para caminar de una parada de metro a otra tardáis entre cinco y diez minutos, así que atreveros a conocer el centro caminando.

3. La comunidad estudiantil de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M): La Carlos III es una universidad muy joven que se preocupa mucho por su carácter internacional. Además de los alumnos españoles y otros alumnos estadounidenses que están matriculados en el Curso de Estudios Hispánicos, os vais a encontrar con muchos alumnos de Italia, Alemania, Francia, Perú, México – bueno, os vais a encontrar con alumnos de todas partes. No evitéis estos alumnos sólo porque no sean españoles. Aprovechad esta oportunidad para conocer a gente de otras partes, para compartir y comparar opiniones sobre Madrid y para intercambiar puntos de vista académicos pero, como siempre, insistid en hablar en castellano.

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BlaBlaCar y el intercambio cultural

Asher Young

En estos últimos años, compartir coche (“ride sharing” en inglés) se ha convertido en un fenómeno global. Empresas como Uber en los Estados Unidos han cambiado el transporte urbano para mucha gente (hay que agradecérselo a la tecnología), pero existe algo completamente diferente en España: BlaBlaCar.

Si aún no estás familiarizado con BlaBlaCar y quieres viajar por España, estás perdiendo una oportunidad increíble. BlaBlaCar es un servicio de compartir coches, como Uber. A diferencia de Uber, BlaBlaCar funciona para viajes largos. Al momento que escribo esta entrada, puedo elegir entre 28 conductores diferentes para un viaje de Madrid a Barcelona para este fin de semana o cualquier parte de España. Los viajes oscilan entre los 25 y 35 euros por persona, comparado a los 50 o 75 euros que vale un autobús, tren o avión. Los conductores de BlaBlaCar tienen perfiles públicos con fotos de Facebook, y generalmente con docenas de críticas y calificaciones de otros usuarios del servicio. El servicio es barato y fácil y la comunicación entre los conductores y pasajeros sencilla. A pesar del sistema bastante estandarizado, los viajes son informales y divertidos. Los viajes parecen más como un viaje con algún amigo de un amigo, y menos como una transacción, la parte más interesante de todo el proceso.

Mi madre anfitriona de España me explicó BlaBlaCar antes de que emprendiera mi viaje a Portugal. Inicialmente yo era escéptico—“pero un autobús es barato y fácil, ¿no?” me dijo Nico Miceli, compañero del programa que viajó conmigo mediante este servicio. Quedamos con el conductor y su amigo cerca de Atocha. Poco a poco, en la medida que conversábamos nos dimos cuenta de que el viaje sería fácil y una experiencia divertida. Mi conductor se llamaba Nuno, trabaja en Madrid y tiene su familia en Portugal. Por eso, usaba BlaBlaCar para cubrir los gastos que suponía viajar a Portugal cada dos semanas. A lo largo del viaje de 5 horas, Nuno, su amigo, Nico y yo hablamos de la música popular en Portugal, de las relaciones políticas entre Portugal y los Estados Unidos, de las actitudes de los portugueses con respecto a España y mucho más. El viaje era como una lección de política, lengua e historia. Nuno y su amigo querían practicar el inglés y Nico y yo practicábamos cambiando rápidamente entre español e inglés. Intercambiamos sugerencias sobre la vida en Madrid, los mejores lugares en Portugal, y qué visitar en los Estados Unidos.

Si yo hubiera usado un autobús o avión, nunca hubiera aprendido nada de esto.

De alguna manera, BlaBlaCar es como un reflejo de la cultura europea porque estimula actos de compartir y el diálogo sobre la historia y la cultura. No puedes esquivar la historia de Madrid en un paseo por la Plaza Mayor, al igual que no puedes esquivar una conversación interesante sobre culturas mundiales en un viaje de 5 horas con un extranjero en BlaBlaCar. Ojalá que BlaBlaCar llegue a los Estados Unidos eventualmente, pero será fundamentalmente diferente debido a las dimensiones mayores del país y la cultura más cerrada. Por eso, BlaBlaCar es una experiencia única en España donde se vinculan ciudades, culturas y personas de todo tipo.

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Voluntariado en La Cruz Roja de Getafe

 Por Lauren Glington

Este cuatrimestre, Yessenia Pitones, Max Winter y yo tuvimos la oportunidad de trabajar como voluntarios para La Cruz Roja, Madrid. Todas las semanas desde febrero hasta mayo, hemos ido a La Cruz Roja una vez a la semana por dos horas y media para ayudar a los niños con sus deberes. Max ha ido todos los martes, trabajando con niños de 11-15 años; Yessenia ha ido todos los miércoles, ayudando a niños de 13-17 años; y yo he ido yo todos los jueves y trabajado con los niños de 6-8 años.

La Cruz Roja, Madrid está situada en Getafe, y tiene el objetivo de servir y mejorar la comunidad de Madrid (6.3 millón). A través de España, hay más de cincuenta cruces rojas que están ayudando a las personas más vulnerables- las mujeres, los inmigrantes, las personas desempleadas, las personas drogodependientes, etc. En 2013, más de 5,400,000 personas recibieron ayuda a través de la programación de La Cruz Roja Española. La organización ha creado numerosos programas, como el programa de alimentación, clases de inglés, oportunidades para trabajar, donación de sangre, servicios de emergencia (la provisión de agua y servicios médicos), etc. Durante los últimos años, uno de los programas más importantes ha sido el programa de la juventud, para el cual hemos trabajado este cuatrimestre.

La Cruz Roja-Getafe
La Cruz Roja, Getafe

La Cruz Roja Juventud (CRJ) es la división juvenil de La Cruz Roja Española, compuesta por niños, niñas y jóvenes que tienen de 8-30 años. La programación de La Cruz Roja Juventud se basa en los principios fundamentales del Movimiento Internacional de La Cruz Roja y la Media Luna Roja: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, carácter voluntario, unidad y universalidad. Para crear un ambiente fundado en estos principios, La Cruz Roja ha hecho su objetivo de educar los niños con estos valores, de inculcar en ellos hábitos saludables y de proveerlos con la oportunidad de desarrollarse ellos mismos.

Cada jueves, llego a La Cruz Roja a las cuatro y media de la tarde para ayudar a Leti o Andrea (otras voluntarias) con la merienda. Antes de que los niños empiecen los deberes, tienen que merendar. La merienda siempre es algo muy sano: fruta con un vaso de leche, sándwiches y agua, o yogur y agua. Es importante que a los niños les guste la comida sana; tienen que desarrollar hábitos saludables temprano. De hecho, antes de la merienda, todo el mundo tiene que lavarse las manos. Desde hace dos meses, La Cruz Roja introdujo otro hábito saludable: después de la merienda, todos los niños deben lavarse los dientes. La organización les ha provisto a todos los niños su propio cepillo de dientes y un tubo de pasta de dientes para compartir entre ellos. Estos hábitos de lavar las manos y los dientes son imprescindibles para los niños para que desde los 6 o 8 años, ya entiendan la importancia de la higiene personal.

Normalmente, durante la merienda, hacemos actividades de inglés/ matemáticas/ adivinanzas y hablamos de lo que pasó ese día en el colegio. De manera más importante, sin embargo, hablamos también de cómo se portaron los niños el mismo día martes (los niños vienen los martes y los jueves). Si ellos se portaron mal, lo discutimos en grupo. Intentamos entender por qué se portaron así, y reforzamos la importancia del respeto; el respeto para las profesoras (las voluntarias) y para sus compañeros. Cuando los niños se portan bien, tienen la oportunidad de escuchar música en inglés (les molan las canciones de Disney) o jugar en el ordenador.

A las cinco y media empezamos con los deberes. Los niños pueden tener deberes de inglés, matemáticas, lengua, ciencia, o lo que sea. Pero a veces, no tienen deberes, y en este caso, les damos una ficha de comprensión (leer un texto y contestar preguntas) o de matemáticas. Otras veces, les damos unas preguntas para contestar (sobre el finde pasado o las vacaciones). A ellos no les gustan mucho estas actividades porque tienen que pensar por ellos mismos y escribir oraciones completas. No obstante, estas actividades aseguran que los niños practiquen la gramática española y utilicen su imaginación. Cuando los niños terminan los deberes, hacen dibujos. A los niños les encanta dibujar. De hecho, uno de ellos ha hecho un dibujo de Andrea y yo con la sirenita y Elsa, la princesa de “Frozen.” Recuerdo que ese día cuando estaba haciendo el dibujo, el niño no quería salir de La Cruz Roja antes de que lo hubiera terminado. Su padre ya había llegado, pero no iba a salir antes de que lo completara.

Dibujo

El dibujo que hizo el niño

La Cruz Roja, Getafe es una organización imprescindible para la comunidad de Madrid. Para los jóvenes en particular, se ha creado un ambiente fenomenal para desarrollarse ellos mismos, en términos de salud, de educación, y de valores. Tuve la oportunidad de hablar con Max sobre su experiencia y sólo tenía buenas cosas para decir:

“Mi parte favorita de este trabajo voluntario es pasar tiempo con niños simpáticos y ayudarles con un sujeto impopular pero necesario en la vida: las matemáticas. Recibo más satisfacción cuando los niños vienen a la clase y me cuentan de su éxito en el último examen. Recomendaría este trabajo voluntario a todo el mundo porque provee estabilidad en tu horario, te da placer, y te abre a experiencias y personas muy especiales.”

Voluntarios-Cruz Roja
De izquierda a derecha: Miriam, Max, yo y Andrea

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LAS EXTREMEÑAS

por Lauren Glinton

Saludan a sus clientes con muchísimo entusiasmo: “Hola, buenos días!,” “Cariño, ¿qué te pongo?” Irene y Natalia son quizás dos de las mujeres más amables del mundo. Las dueñas de una tienda de productos extremeños cerca de la Universidad Carlos III en Getafe, estas dos hermanas son bien conocidas entre los estudiantes. Yo misma voy a la tienda todas las semanas para pedir un bocadillo, y muchas veces encuentro allí a otros estudiantes, algunos españoles y muchos extranjeros.

La tienda La tienda

En 1995, Irene y Natalia estaban trabajando juntas en Madrid y buscaban una oportunidad. Una hermana suya que trabajaba para los dueños extremeños de una tienda en Getafe les informó que podían alquilar el espacio. Irene y Natalia aprovecharon la oportunidad y la tienda se abrió en septiembre de 1995. Al comienzo ellas no tenían la intención de vender bocadillos, pero un día entró en la tienda un delegado que les pidió un bocadillo. Les dijo que era profesor de UC3M. “Qué universidad será ésta?” pensaron las mujeres. Durante muchos años, Getafe había sido una zona muy militar. Había campos de artillería y una pista de aviones. La Universidad Carlos III se fundó en 1989, sólo seis años antes de que las hermanas abrieran su tienda.

Antes de la crisis económica de los años noventa–que terminó hacia 1997–la fila de pedir estaba afuera de la puerta. Getafe era una ciudad de fábricas. Todo el mundo quería comer un bocadillo o comprar jamón. Hoy en día la fila de clientes es todavía larga, pero claro que no como antes. Durante los últimos cuatro años, las fábricas han cerrado, resultando en muchísimo desempleo. Irene y Natalia han perdido muchos clientes familiares que no tienen dinero para comprar. Entonces, la mayoría de la clientela de hoy son los estudiantes de Carlos III.

Para ellas la mejor parte de tener la tienda es los clientes, y a las hermanas les encantan los estudiantes. Muchos de ellos son extranjeros y sólo estudian en UC3M durante un cuatrimestre. Las hermanas han concebido un sistema de cartas muy guay para recordar a sus clientes. Cuando se entra en la tienda, hay un montón de tarjetas coloridas con los nombres de los clientes y los ingredientes de los bocadillos favoritos; empezaron este sistema de cartas hace 19 años. Aunque todos los bocadillos se parecen, lo que les importa a ellas es demostrar la variación.

Las cartas

Las cartas están en todas partes de la tienda.

Se puede pedir un bocadillo diferente cada día durante todo el cuatrimestre. Hay cinco clases de pan (normal, integral, chapata, baguette de chapata, y cereal), por lo menos, doce clases de queso (manchego, brie, cabra español, cabra francés, mozzarella, mozzarella fresca, etc.), y quince clases de carne (jamón, pavo, pollo, salmón, lomo, lacón, salchicha, salami, etc.). Además, hay varias clases de salsa y una selección de verduras, como champiñón, tomate, aguacate, cebolla y jalapeño. Mi bocadillo favorito es “El MD- Madrid Director;” que lleva pan integral, pollo, queso brie (aunque yo prefiero mozzarella), aguacate y cebolla caramelizada, con un poquito de sal y pimienta.

 Irena y NataliaIrene y Natalia

Pero Irene y Natalia no sólo venden bocadillos. También ofrecen jamón, pan, empanadas y ensaladas muy ricas. ¡Tienes que probar algo de esta tienda! La puedes visitar de lunes a jueves, entre las once de la mañana y las seis de la tarde, o los viernes entre las once de la mañana y las cinco de la tarde. Nos vemos allí “cariño.”

 

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